Vivimos en un mundo en el que estamos constantemente bombardeados de información. Aunque tú no hables con nadie ni prendas la radio o la tele, todo el día recibimos mensajes telefónicos, notificaciones, pantallas, publicidad, sonidos… hasta en los pocos momentos en los que no nos llegan sonidos, nuestra cabeza está llena de muchos pensamientos. Pero, ¿cuántos minutos al día dedicas a estar en silencio de verdad, si es que lo haces?
Thich Nhat Hanh, quien fuese nominado al Premio Nobel de la Paz, nos dejó en su libro Silencio: El Poder de la Quietud en un Mundo Ruidoso, una guía práctica sobre cómo cultivar el silencio interior, y cómo este es una de las mejores herramientas de autoconocimiento y felicidad que podemos aplicar en cualquier momento del día.
¿Por qué? Porque la plena consciencia te da el espacio interior y la quietud para mirar dentro de ti, para descubrir quién eres en este momento y qué quieres hacer con tu vida. La práctica de la plena consciencia es muy sencilla… “Te detienes, respiras y aquietas la mente. Vuelves a tu verdadero hogar para disfrutar del aquí y el ahora a cada momento”.
Y es que, en ocasiones, estamos tan acostumbrados a cierto ruido en nuestra vida que incluso el silencio nos asusta. Podemos sentirnos solos aunque estemos rodeados de gente, y al estar en un espacio lleno de quietud, nos sentimos incómodos. Porque la tecnología nos ofrece muchos aparatos para “sentirnos” conectados, pero seguimos sintiéndonos solos. Nos pasamos el día entero intentando estar conectados. Estamos tan ocupados haciendo “algo” que raras veces nos tomamos un momento para mirar en nuestro interior y ser conscientes de nuestros deseos más profundos.
Y ¿qué aprendizajes podemos extraer de este libro?
Todos estos alimentos pueden ser nutritivos o tóxicos, dependiendo de lo que consumamos, su cantidad y la plena consciencia de qué tanto los usamos.
Me encantó una parte del libro que dice que muchas personas creen que en su vida no hay espacio para cultivar la plena consciencia. Pero lo cierto es que llevar una vida consciente es más una cuestión de reorientarte, de recordar tus verdaderas intenciones, más que de meter en tu agenda una actividad más llamada meditación.
Para practicar la plena consciencia no es necesario que estés en un espacio dedicado a eso, o busques una hora libre… la respiración silenciosa y atenta la puedes hacer en cualquier momento.
Así que hoy date permiso de hacer espacios para ti y de vivir la atención completa en eso. Porque esa plena consciencia cambiará tu relación con todo.
Intenta ir hacia adentro y escuchar el ruido interno y acallar ese monólogo.
Cuando eres consciente de la respiración vas a tu interior. Tu cuerpo está respirando.
A cada respiración consciente estás volviendo a ti. Aquieta tu mente para escuchar los sonidos maravillosos de la vida, así podrás empezar a vivir plenamente tu vida de verdad.
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