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Coahuila

Sin condiciones

Por Cholyn Garza

Hace 2 horas

El que un partido político gane las elecciones en un proceso electoral, no significa que deba resultar triunfador en las siguientes votaciones.

Somos los ciudadanos los que tomamos la decisión al ir a las urnas a depositar nuestro sufragio; lo haremos por el candidato que consideremos sea la mejor opción para gobernar. Nadie debe condicionar el voto, el cual es libre y secreto.

Que nadie se equivoque, los ciudadanos somos libres de escoger al candidato que más nos agrade, no precisamente por simpático, bien parecido o que tenga ojos bonitos -como ya ha sucedido en algunos casos y han resultado un verdadero fiasco- sino que tenga la capacidad de tomar las riendas de un municipio, estado o del país.

La oportunidad se les ha dado a diferentes partidos para gobernar. Unos lo han hecho bien, otros no tanto. No es posible ni me atrevería hablar de perfección. Sin embargo, nunca como hoy la duda acecha acerca del desempeño deficiente y en algunos casos desastroso en las diferentes entidades federativas.

Es lamentable que nuestro país se encuentre inmerso en la violencia que azota a buena parte de ciudades y estados que han sido atrapados por células delictivas. ¿Casualidad? Definitivamente no lo creo.

Muy acertado el dicho “lo que se ve no se juzga” y más en estos tiempos que vemos a un México en situación de violencia, despojos, asesinatos, desapariciones y más situaciones por demás horribles que nunca imaginamos sucederían en suelo mexicano.

No se discute que había pobreza, pero la gente trabajaba y salía adelante; generaciones como empleados en dependencias de gobierno, empresas o por su cuenta iniciando algún negocio el cual hacían crecer con dedicación y empeño. Los niños tenían acceso a la educación; buena educación con excelentes maestros.  ¿Quién no recuerda a sus mentores y a su escuela?

Bella época que nos permitió enriquecer el intelecto gracias a ellos, nuestros queridos y siempre recordados maestros, que fueron parte importante en nuestra formación.  Respeto, obediencia, amor a la Patria. Por eso los recordamos con gratitud.

Quienes fuimos afortunados al recibir esa formación a temprana edad, observamos con tristeza y cierto malestar el cambio en algo tan importante como lo es la educación.        

Sin importar si se asistía a una escuela oficial o privada, la enseñanza fue de calidad.  Se observaba y medía la aptitud del alumno en clase y se le estimulaba y preparaba para la competencia.

Muchas cosas han cambiado y no precisamente para mejorar. La calidad en todo ha disminuido y en algunos casos desaparecido. Esto es verdaderamente lamentable y el resultado se encuentra en la prueba PISA donde en cuestión de aprendizaje nuestros niños resultaron reprobados.

La enseñanza con calidad fue abandonada, como abandonado ha sido todo lo que bien funcionaba. Y eso no debió suceder jamás. Se debió hacer una evaluación de todo antes de destruir lo que tanto costó construir y que ofreció beneficio.

No solo el sector educativo ha sufrido un retroceso.  Clínicas y Hospitales del Sector Salud se encuentran en un estado verdaderamente deprimente. Recorte de recursos, escasez de insumos ha sido un atentado infame a la vida humana.

Y son los pacientes y sus familias quienes cargan con el padecimiento por partida doble. No sólo es la enfermedad, sino el tener que hacer cuantiosas erogaciones para adquirir los medicamentos. Estamos conscientes que hay situaciones donde los tratamientos son terriblemente costosos.

¿Cuál seguridad social? ¿cuál bienestar tan cacareado?

La economía familiar se ve deteriorada de manera injusta por causa de un gobierno indolente; el mismo que ha presumido de que le importa la gente, cuando en la realidad un paciente se convierte en un simple número para los funcionarios.

Sin el mínimo pudor ni misericordia alguna, han atentado en contra de los derechos de niños, de mujeres, de profesionistas, en una palabra, contra los derechos de todos los mexicanos. Porque nadie escapa de la maldad de quien gobierna y dirige la mirada hacia otro lado para eludir su responsabilidad; en cambio se atreve a señalar las fallas en que incurrieron otras administraciones o peor aún inventa y difama.

¿Acaso no era mejor corregir posibles fallas antes de destruir?  Para una persona inteligente y bien intencionada, sin duda sí lo es. Para una persona resentida, mal intencionada, ignorante y llena de maldad, no lo es, quizás porque es más fácil culpar al pasado para sembrar el odio y justificar las erogaciones que se hacen en tiempo presente.

Erogaciones con tintes de corruptelas, que no pueden ocultarse más.  

Pretenden continuar disfrutando del poder y realizaron campañas adelantadas con el beneplácito del INE.  Nada justifica tales acciones.  Se adelantaron a repartir publicidad para su movimiento, pero impidieron a otros partidos hacer lo mismo. 

Se sienten dueños de un México que nos pertenece a todos los mexicanos no a ningún gobierno en turno. El ganar una elección no significa regalarles el país o parte de él para que hagan lo que les venga en gana.  Tienen que trabajar por el bien de México, no de su partido, grupo político o intereses personales.

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