La miscelánea fiscal quedó aprobada, con novedades entre las que se destacan: la obligación de que los jóvenes, una vez que cumplan 18 años, deberán darse de alta en el Registro Federal de Contribuyentes (RFC); la eliminación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a los productos de higiene menstrual, y la no contemplación de nuevos impuestos, con el supuesto objetivo de incentivar la inversión.
Como lo previne, uno de los cambios fiscales más controvertidos que plantea esta nueva miscelánea, es la modificación al Artículo 151 de la Ley del Impuesto sobre la Renta (ISR) relativa al porcentaje de deducibilidad que los contribuyentes podían hacer con las aportaciones a las asociaciones de la sociedad civil, la cual quedó reducida a una cantidad que no podrá exceder de 163 mil 467 pesos, o del 15% del total de los ingresos anuales de cualquier contribuyente, lo que en términos reales representa una disminución de 35 a 7% el monto de las donaciones a estos organismos.
Sin duda esta reducción en las donaciones a los ONG, representa un mortal golpe a su funcionabilidad y por consecuencia la eliminación de la labor que venían desarrollando las casas de rescate, bancos de alimentos, asilos, casas de protección contra violencia familiar, casas cuna, casas hogar para menores huérfanos y hasta las asociaciones protectoras de animales, lo que parece no importarles a los diputados y senadores de la corriente lópezobradorista.
Para quien dude de la necesaria labor de estas asociaciones y prefiera aferrarse a la calumnia vertida en la tribuna por los de la 4T, respecto a que todas estas organizaciones solo se utilizan para deducir y enriquecer a unos cuantos, debo mencionar que ahí mismo, en la tribuna, la diputada de Morena, María Clemente García, suplicó a sus compañeros detener o postergar la discusión de las donaciones a asociaciones civiles.
La diputada reveló que padece de VIH desde hace 13 años, y que desde entonces, solo ha encontrado apoyo verdadero para soportar su enfermedad en organismos o asociaciones de la sociedad civil, ya que como hoy, el Gobierno es incapaz de atender debidamente su padecimiento. Por tal motivo, pidió el apoyo de sus compañeros de bancada para no aprobar tan criminal reducción, o por lo menos, no hacerlo hasta en tanto el Gobierno esté preparado para cubrir todas esas necesidades de la sociedad, y que venían cubriendo las organizaciones civiles, petición que no encontró respuesta de entre los suyos.
Tristemente, la diputada como muchos no logran entender, que el golpe financiero a las asociaciones civiles en ningún momento tiene la intención de que el Gobierno federal sea quien cubra directamente las necesidades que ahora soportan los organismos no gubernamentales, sino que el propósito real de nuestro Presidente es la eliminación de cualquier asociación que pueda significarle cualquier resistencia, y que lo demás es lo de menos.
Y si no, que les pregunten a los venezolanos, nicaragüenses y ecuatorianos lo que les sucedió a sus organizaciones cuando sus presidentes, Hugo Chávez, Daniel Ortega y Rafael Correa, respectivamente, decidieron prohibir las donaciones a estas asociaciones civiles con el único ánimo de inmovilizarlas o desaparecerlas, con el inequívoco propósito de quitarse de tajo cualquier posibilidad de contrapeso a sus gobiernos autoritarios.
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