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Sin oposición

Por Sergio Sarmiento

Hace 5 años

“Ningún partido puede estar seguro mucho tiempo sin una fuerte oposición”.  Benjamin Disraeli

Una de las razones de la fuerza de Morena, ratificada en las elecciones de este pasado 6 de junio, es la debilidad de la oposición. Pero no es algo para festejar, ya que una buena oposición ayuda a construir un mejor Gobierno.

Las divisiones internas del PRI quedaron de manifiesto en el enfrentamiento violento del 29 de junio en las afueras de la sede nacional del partido. Uno de los grupos es leal a Alejandro Moreno, el presidente nacional, mientras que el otro respalda a Ulises Ruiz, el exgobernador de Oaxaca. Según Ruiz, los golpeadores fueron enviados por Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, quien ha sido el cacique del PRI capitalino durante años y hoy se encuentra prófugo de la justicia.

El PAN está desdibujado. Su fortaleza, que era su claridad ideológica, se ha perdido por su alianza con el PRI y el PRD. Ricardo Anaya está en una gira que recuerda las de AMLO del pasado, mandando videos a los medios y preparándose para buscar la candidatura presidencial de 2024, pero sin interactuar con el partido, que ha regresado a su vocación original de eterna oposición.

El PRD ha dejado virtualmente de existir. Morena ha atraído a la mayoría de los activistas de izquierda, mientras que los grupos más radicales se han ido al PT. Sin la alianza con el PAN y el PRI, el PRD difícilmente habría conservado su registro.

Movimiento Ciudadano se distingue por su independencia, pero el aislamiento tiene un costo: el partido no tiene fuerza legislativa. El Verde hizo campaña como aliado de Morena, pero ahora se ha desmarcado: en parte porque su buen resultado del 6 de junio le permite vender más caro su amor, pero también porque se siente agraviado por las investigaciones sobre las irregularidades financieras en el régimen de Manuel Velasco en Chiapas.

Los mejores gobiernos son los que tienen una buena oposición. Felipe González, presidente del Gobierno español de 1982 a 1996, pudo hacer las reformas económicas que permitieron a España ingresar a Europa y alcanzar un alto desarrollo, en parte porque tuvo una oposición fuerte, dispuesta también a llegar a acuerdos.

En un principio destacaron en ella el conservador Manuel Fraga, el comunista Santiago Carrillo y el centrista Adolfo Suárez. Con el tiempo, sin embargo, el diálogo se deterioró hasta llegar, en su cuarto Gobierno, en 1993, a lo que algunos llamaron la “legislatura de la crispación”.

Este pasado 10 de junio González declaró, en una conferencia por los 35 años del ingreso de España a la Comunidad Económica Europea, que en este “mal momento para gobernar” hay que “trabajar políticamente”: es la salida en una época en que “la única certidumbre es la incertidumbre”. Este trabajo político requiere, necesariamente, la colaboración entre el Gobierno y la oposición, por lo que pidió dejar de lado “la política de descalificación y confrontación”. Sus palabras son relevantes en España y México, pero también en el mundo post-Trump.

Las elecciones federales de este 6 de junio dejaron en claro que “México no cabe en un solo partido”, para citar a José Woldenberg. Morena, con 34.9%, fue el partido más votado, pero el PAN obtuvo 18.5 y el PRI 17.8 por ciento. Ninguno representa el sentir de todo el pueblo mexicano.

Esto no es malo; al contrario, es signo de diversidad, y la diversidad puede ser una fortaleza. Para aprovecharla es importante tener una oposición fuerte, pero también que todos los grupos estén dispuestos a dialogar. Hoy no tenemos esa oposición; tampoco se ven deseos de negociar y llegar a acuerdos.

Fake news
La mañanera se convierte cada vez más en un reality show. Ayer se introdujo una nueva sección en el programa: “Quién es Quién en las Noticias Falsas”. En esta sección se exhibirán las mentiras de los medios, pero no las del Gobierno.

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