¿Desaparecer los autónomos? …No sería una buena decisión y menos si la idea se detona desde la Presidencia de la República porque se envía un mensaje de cerrazón e intolerancia en busca del retroceso y hacia una democracia que excluye la participación ciudadana.
Hay que tomar en cuenta que la sociedad civil es cada vez más activa y crítica, demandante de espacios en los que pueda formular propuestas y exigir mecanismos de cambio para garantizar una mejor calidad de vida de la población.
Hace unos días, en una conferencia de prensa, el Presidente Andrés Manuel López Obrador abrió la discusión sobre la revisión de objetivos, costos y funciones de las instancias autónomas y ciudadanizadas como el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI), el Instituto Nacional Electoral (INE), el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), el Sistema Nacional de Protección a Niños, Niñas y Adolescentes (SIPINNA), el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), por citar algunos.
El mensaje fue claro: decir que es costoso el mantener estructuras de este tipo, desacreditando el abono que hace por ejemplo el órgano garante, para tener datos sobre el gasto, inversiones y pagos que hacen instancias oficiales. Ahí tiene la investigación periodística hecha sobre PEMEX u Odebrecht, o la Estafa Maestra de la que hasta un libro se editó no hace mucho tiempo. Sin el INAI, hubiera sido casi imposible saber lo que ocurrió en estos casos que menciono.
Pero estas oficinas, las autónomas no solo son útiles a periodistas realizando investigaciones de largo aliento, sino que permiten regular procesos de elección como el INE, donde ciudadanos integran los colegiados que vigilan y coordinan los procesos de elección en los estados o a nivel federal, de otra manera ¿sería el gobierno organizando sus propias “elecciones”?
Pongámonos a pensar en que son espacios donde académicos, integrantes de la iniciativa privada, investigadores, representantes de la sociedad civil o periodistas, promueven acciones desde una visión abierta y de contrapesos.
Pero pareciera que la idea es evitar que las o los ciudadanos se involucren o participen en las decisiones de las autoridades. Intentar desaparecer organismos autónomos es como volver a la discrecionalidad en el gasto público, a la corrupción rampante y sin tapujos, a los cambios en la ley de los que nadie se entera, a las nóminas llenas de nepotismo… ¿Y a quién le conviene eso?
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