Vamos por partes. En abril del 19, el Presidente de la República envió una reforma de ley a la Cámara de Diputados para establecer el voto universal, directo y secreto en las elecciones de las dirigencias sindicales de los trabajadores al servicio del estado, en las cuales obviamente se incluye a los maestros. En conferencia de prensa agregó que debería el INE apoyar en el proceso electoral para darle certidumbre al mismo.
La gran mayoría de los dirigentes sindicales que conozco, desde el Maestro Alfonso Cepeda hasta miembros de las dirigencias seccionales y delegacionales, mostraron coincidencia y dieron su beneplácito a tal reforma constitucional. No hay resistencia al cambio. «Es algo que nos conviene como organización sindical» me señaló el
Maestro Cepeda Salas, y a sus palabras las acompañó con acciones: poco después en un Consejo Nacional del SNTE se establecieron acuerdos con el fin de realizar procesos de elección mediante el voto universal y enseguida se empezaron a realizar trabajos previos en algunas secciones que dieron por resultado las primeras convocatorias.
Luego apareció la pandemia y todo se detuvo. Al momento, más de cuarenta secciones sindicales tienen vencidos los tiempos. No es tan preocupante si las actuales dirigencias siguen generando proyectos, propuestas, gestiones y mucho trabajo.
Hace unos días alguien me preguntaba si pronto habría elecciones y si efectivamente serían mediante el voto universal. La respuesta fue afirmativa a ambas interrogantes. Tuve sin embargo que ser más preciso en mi respuesta. Le comenté que a mi entender a partir de octubre del 2021 y durante todo el siguiente año se habrán de realizar los procesos pendientes en las secciones y delegaciones que se hallan vencidas. Quizá en algunos casos se realicen los eventos electorales pendientes en 2023. Y con relación a la elección del comité nacional seguramente será en el 2024 (o tal vez en el 25).
A mi entender la iniciativa del presidente López Obrador es muy positiva, pero no lo es todo. Ni siquiera atiende el espíritu que se plantea en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. Además genera preocupaciones, riesgos y limitantes financieras. Me explico:
1.- Procesos de tales características tienen un alto costo económico. Por lo mismo no se pueden realizar al mismo tiempo en todas las secciones. Es imposible que el SNTE pueda contar con los servicios del INE, pues aún cuando la instancia electoral estuviera dispuesta a participar, no hay recursos económicos para sufragar los altos gastos que generaría.
2.- Hay riesgos fuertes de que intenten meter las manos no solo autoridades de los tres niveles de gobierno y miembros de partidos políticos, sino grupos pertenecientes al crimen organizado. En varias partes del país los narcotraficantes pueden tener interés en decidir los nombres de los y las dirigentes de los comités ejecutivos seccionales. Lo han hecho en elecciones de alcaldes, diputados y gobernadores, recientemente grupos de narcotraficantes lo hicieron en Sinaloa secuestrando activistas y representantes de partidos políticos. Mañana lo pueden llevar a cabo en las secciones sindicales. Por lo mismo, la dirigencia nacional no puede llevar a cabo los procesos con ligereza e ingenuidad.
3.- Se precisan modificaciones a los estatutos. Definir con claridad los puestos que deban asignarse a las planillas perdedoras para reforzar la proporcionalidad. Pongamos un ejemplo: hoy en día se habla de que quien pierda, si obtiene determinada votación, entre otras carteras se llevaría una de organización, pero no dice cuál, no se sabe si la que le dejen los ganadores, la que decidan ellos o donde se obtuvo más porcentaje de votación. Es una laguna; y como esa varias. Una reforma también permitiría modificar estructuras en las dirigencias para quitar carteras obsoletas y establecer otras con mayor impacto entre los trabajadores de la educación, amen de dar fuerza a colectivos como los compañeros jubilados y los trabajadores que se encuentran en el sistema de cuentas individuales.
Y, por último, el punto más importante de todos, que si bien no afecta la pronta realización de los procesos, si deja entrever la debilidad de la propia organización sindical y lo limitado de la propuesta gubernamental.
4.- El voto universal para elegir dirigentes no lo es todo, eso no significa democracia. Democracia es participar, hablar y ser escuchado, proponer, criticar y obviamente decidir. Para vivir en democracia se precisa contar con una organización más horizontal. El voto universal para elegir dirigencias ayuda en algo. Pero no es suficiente. El gran problema que tienen los sindicatos al servicio del Estado, es que carecen del principal instrumento de lucha: la huelga. Los maestros, salvo condiciones muy especiales, no pueden emplazar a huelga. Eso se perdió a inicios de los años sesentas, y nunca hemos hecho nada para recuperar lo que se entiende en todo el mundo como un derecho fundamental de los trabajadores.
En resumidas cuentas. Es importante el voto universal, habrá que confiar en los tiempos que establezca la dirigencia nacional, vigilar para que se respete la autonomía de la organización y luchar por una democracia plena, donde se pregunte a los trabajadores no solo a quien apoyan, sino además si están de acuerdo con las respuestas salariales y de prestaciones que ofrece el Gobierno de la República, o de lo contrario deciden por ondear la bandera rojinegra.
Una pregunta al azar
¿Quién ocupará la candidatura del PRI Coahuila en el 2023?
Opción 1. Manolo Jiménez, por su desempeño como alcalde y porque mucha gente lo apoya.
Opción 2. Jericó Abramo, pues la esperanza muere al último.
Opción 3. Verónica Martinez, si toca mujer, aunque de no ser así puede competir en el 29 con Luz Elena Morales, Edna Dávalos y Maria Bárbara Cepeda.
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