El año inició y con ello también los ánimos por arrancar con el pie derecho hacia la consecución de los propósitos de año nuevo; esa incesante lista que propios y extraños redactan mentalmente mientras comen una tras otra las doce uvas el treinta y uno de diciembre, último día del año, al filo de la media noche.
De entre estos propósitos podemos destacar algunos que sobresalen en las estadísticas como ir al gimnasio, tener salud, dinero y amor, entre muchos otros, tan variados y válidos como las intenciones de la persona que se los propone cumplir; sin embargo uno de los propósitos que no puede faltar es el de leer más, e inicia la lista de posibles opciones de lectura, así como los retos que nunca faltan.
Ejemplo de ello es el reto que la Universidad Autónoma de Coahuila lanza año con año, a través de su página oficial se difundió por medio de los Lobos Lectores el tan esperado reto los primeros días del año, esto dado que es ampliamente sabido que el rector de la universidad, el ingeniero Salvador Hernández Vélez, es un lector y columnista consumado que se ha preocupado por fomentar este necesario hábito de la lectura entre toda la comunidad universitaria.
Este 2024 el reto consiste en leer por lo menos 1 libro al mes, por lo cual iniciaría en el mes de enero con la recomendación de leer un libro basado en una historia real, febrero un libro romántico, marzo un libro donde la protagonista sea una mujer, abril un libro para niñas y niños, mayo un libro de aventuras, junio un libro con temática LGBT+, julio un libro con un número en el título, agosto un libro que te presten, septiembre un libro con temática histórica, octubre un libro escrito por un escritor o escritora coahuilense, noviembre un libro editado por la UAdeC y finalmente en diciembre la recomendación es que se lea un libro en el que los protagonistas sean jóvenes.
Lo que me resultó bastante dinámico e interesante, por lo que me dispuse a realizar el reto a cabalidad y mientras cavilaba sobre las posibilidades de lecturas que se ajustaban al multicitado reto, se me vino el título de un libro que recientemente se publicó y llegó a mis manos de la manera más inesperada; pero no obstante lo anterior, desde que lo tuve en mis manos la piquita de leerlo me invadía y la expectativa de lo incierto me frenó a iniciar la lectura, lo vi y me dije, es demasiado ambicioso este pequeño libro, pensé muchas cosas, el solo título te cimbra ante el recuerdo de lo que fue y es, Madero Apóstol.
Así fue como la indecisión y la procrastinación de fin de año me llevó de forma imperceptible a dejarlo olvidado por unos días, lo cual se interrumpió abruptamente ante el reto de inicio de año, y luego recordé, tengo un libro que no he leído y que debo leer, es sobre el ilustre coahuilense Francisco I. Madero de la autora Diana Esther Martínez Cárdenas.
Con el deber cumplido, puedo decir ya que lo leí, Madero Apóstol es un libro excelente que cumple con varios de los criterios del reto anual, como que es un libro con temática histórica, escrito por una autora coahuilense, está basado en una historia real, pero sobre todo es un libro sencillo de leer, con unas ilustraciones magníficas que habla de nuestro querido estado, además de que hace un recuento muy dinámico de las aportaciones del ideario político del apóstol de la democracia a nuestra historia nacional y a la realidad moderna que prevalece.
Es por mucho una recomendación que no te puedes perder, pues es un libro muy ágil, que a pesar de lo ambicioso que podría ser cumple las expectativas del lector y que hará que inicies el año con el pie derecho retomando la lectura, la historia nacional, el amor por nuestro estado, por su gente, pero sobre todo despertará en ti una conciencia social que se exige aquí y ahora en todos los ámbitos de nuestra sociedad; es un libro que de forma sencilla y amena invita a la reflexión del día a día de las y los coahuilenses, pero sobre todo habla de la esencia del ser humano.
Si tienen oportunidad cómprenlo, pueden contactar a su autora Diana Esther Martínez Cárdenas por medio de Meta antes Facebook y léanlo, no se arrepentirán.
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