Los clásicos son referentes atemporales de la cultura. Ya sea en literatura, cine, arte, o incluso en ajedrez, hay piezas que son indispensables conocer no sólo por el interés estético, también porque son el reflejo del mundo en determinado periodo de la historia.
A los ajedrecistas que se iniciaban en el estudio del deporte-ciencia se les solía recomendar estudiar las partidas de los grandes maestros y campeones mundiales para lograr una mejor comprensión del juego y tratar de imitar las ideas y combinaciones creadas por estos genios. Escribo el párrafo en tiempo pasado porque eso era cosa de viejas generaciones, quienes dominan la escena mundial en ésta época no tienen reparo en declarar no haber estudiado a los clásicos.
Javokhir Sindarov (Uzbekistan, 2005) se convirtió en el próximo retador al título mundial tras ganar de forma contundente el Torneo de Candidatos. Además del increíble performance ha despertado la curiosidad tras una entrevista para El País.
“Es muy raro que lea libros. Mi entrenador insiste en ello, pero prefiero que él me enseñe cosas en el tablero. Por ejemplo, nunca he buscado por mi cuenta partidas de grandes campeones del pasado, como [el cubano] Capablanca (campeón hace cien años o [el soviético] Botvínik [a mediados del siglo XX]), aunque sí he visto algunas cuando me las enseña mi entrenador”, declaró el genio Uzbeko.
Lo que para nacidos en los 90s y años previos parece una aseveración escandalosa, para los genios de la generación Z parece ser el común denominador. No que los desconozcan por completo, es como saber que el Quijote de la mancha trata de un viejito loco que lucha contra molinos de viento, aún para quienes no han leído el libro completo saben de qué se trata.
Igual en ajedrez hay partidas que casi podríamos denominar como cultura popular (aún para jugadores de nivel aficionado como en mi caso), decir que no ha estudiado los clásicos no significa el desconocimiento completo de las ideas.
De forma personal, cada que me encuentro con un clásico de la literatura o del cine, no deja de sorprenderme la profundidad y la elocuencia con la que son elaboradas las ideas. Por algo los clásicos son clásicos. Porque a pesar del tiempo siguen vigentes y conectando con las emociones del lector.
¿Es posible vivir sin haber leído los clásicos? Sí, por supuesto, pero definitivamente es una vida más triste. Sobre todo, porque eres incapaz de saber de lo que te has perdido hasta que te enfrentas cara a cara contra la profundidad de una obra tan bien hecha. Los genios pueden darse el lujo de no estudiarlos, pero la gente común deberíamos tratar de aprovechar cada oportunidad que tengamos para disfrutar de los grandes clásicos.
Será a finales del 2026 que Sindarov se enfrentará a Gukesh Dommaraju (India, 2006) el actual regente, quien hasta el día de hoy ostenta el título del campeón mundial de ajedrez más joven de la historia. ¿Será que pronto tendremos un nuevo campeón?
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