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Grupo Zócalo
Publicado el sábado, 12 de noviembre del 2022 a las 04:16
Ciudad de México.- La maestría literaria y el humor de Margo Glantz, como lo saben bien sus lectores, los estudiosos académicos de su obra y sus decenas de miles de seguidores en Twitter, son dos componentes inseparables que saltan de la escritura a la persona, y viceversa; son cualidades indivisibles.
Así, con una sonrisa amplísima, complacida con el recibimiento que tuvo este viernes desde que entró a la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, la autora leyó su discurso de aceptación del Premio Internacional Carlos Fuentes y no pudo evitar salpimentarlo con algún comentario agudo.
“No se escribe para ganar premios, pero obviamente es satisfactorio”, apuntó, e inmediatamente causó risas con un agregado espontáneo: “Y siempre quiero más”.
A sus 92 años, hay pocos galardones del ámbito literario hispanoamericano que todavía se le resistan a la novelista y ensayista.
Tan sólo este año y el pasado, en lo que llamó una “reiteración afortunada y fortuita”, recibió de manera consecutiva la Medalla Carlos Fuentes, que otorga la Feria Internacional de Libro de Guadalajara, y el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español, a cargo de la UNAM y la Secretaría de Cultura.
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Quiero felicitar a Carlos al más allá. Feliz cumpleaños, Carlos. Hoy hubiera cumplido 94 años. Yo ya tengo 92, así que somos totalmente compañeros del mismo dolor y de la misma literatura”, expresó en el aniversario del nacimiento de su amigo, este 11 de noviembre.
Glantz, cuya producción abarca por igual la ficción y el estudio académico, comenzó con una evocación de la obra de Fuentes, a quien celebró como un autor de ambición y amplitud balzaquiana, que retomó la tradición épica de la narrativa mexicana e inauguró una nueva forma de narrar con su primera novela.
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No sería exagerado afirmar que la Literatura de la Onda no hubiese existido si previamente no se hubiese publicado La región más transparente”, reflexionó, utilizando un término que ella misma acuñó para los jóvenes narradores mexicanos de los años 60.
Fuentes, por su parte, admiraba la escritura de Glantz, como recordó la autora -”flagrante y de manera un poco narcisista, o excesivamente narcisista”, según bromeó- al leer la dedicatoria que el escritor le hiciera en el libro La nueva novela hispanoamericana.
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Querida Margo. Que esta dedicatoria es una epístola de gratitud. Tu ensayo sobre Cambio de piel (otra novela suya) es el mejor que se ha escrito, en la calle Génova, la de Vía del Babuino, o Park Avenue! Gracias, gracias por tu inteligencia. Tu amigo, Carlos”, leyó.
Para la periodista Silvia Lemus, viuda de Fuentes e instauradora del galardón, ambos autores comparten valores esenciales en la escritura.
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Margo y Carlos eran unos amigos literarios, porque aman la libertad. Eso es lo que tiene nuestra amiga Margo, que lo mismo se pone zapatos de diseñador, que se va a visitar a Sor Juana en el teatro”, expuso Lemus.
Tras el guiño a la novela Historia de una mujer que caminó por la vida con zapatos de diseñador (2005), la erudición de Glantz por la obra de la poeta novohispana y su trabajo académico sobre el teatro, los elogios a su obra no cesaron.
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La curiosidad de Margo Glantz y, como diría Rosa Beltrán, una pensadora omnívora, ha visitado con éxito casi todos los géneros con inagotable imaginación y envidiable inteligencia, creando ambientes, realidades y ficciones donde todos podemos encontrarnos con la sensación, como sucede con la literatura, de que hemos habitado otras vidas y otros tiempos”, celebró Enrique Graue, Rector de la UNAM.
Elogiado por Glantz como “guapo, alto, pero también un gran rector” -y confundido momentáneamente, en un desliz humorístico que Silvia Lemus corrigió al instante, con el historiador Enrique Krauze-, Graue confesó haber sido ávido lector, como estudiante, de Punto de partida, la revista fundada por la autora.
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Ejemplo de vitalidad creativa, la mirada de Margo es tan joven como experimentada, tan universal como chilanga, de escritura personalísima (en cuerpo y alma), con alcances insospechados: desde el aula, la clase magistral, los libros y las revistas especializadas, hasta las redes sociales”, elogió, por su parte, la Secretaria de Cultura, Alejandra Frausto.
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