Arte

Publicado el sábado, 5 de octubre del 2024 a las 06:28
Saltillo, Coah.-La música de The Dead South sabe a plomo, sangre y polvo de desierto. Suena a la violencia del Viejo Oeste y a la tragedia de los amores perdidos, al último suspiro de vida que se escapa de los pulmones tras un duelo a revolver. Si uno cierra los ojos al escuchar sus canciones puede observar imágenes que parecen sacadas de una película western en la que un pistolero yace sobre la tierra y mira cómo la muerte lo llama a ser parte de uno de los fantasmas que cabalgan en el cielo, que lo invita a tomar su lugar entre las leyendas de la frontera.
Para Nate Hilts, el cantante de la banda canadiense, hay algo de cierto en ello, pues existe “una relación entre el amor y la vida de los delincuentes: ambas parten de una pasión perdida”, y uno puede comprenderlo cuando escucha la potente música oscura, gótica y rural que producen con la guitarra, el banjo, la mandolina, el chello y la afilada voz de Hilts; una mezcla de bluegrass, country y folk con la potencia del punk y el heavy metal. Canciones casi fúnebres, aunque divertidas, sobre forajidos que tras una vida de crimen buscan la paz, encontrando un remanso de tranquilidad que, sin embargo, el destino les arrebata: sangre con sangre se paga, parecen decir sus letras.
En esas tragedias se encuentra la esencia del grupo originario de Saskatchewan que se presentará por primera vez en México el 19 de octubre, y que está conformado por Hilts, en la voz; Scott Pringle, en la mandolina; Danny Kenyon, en el chello y Colton Crawford, en el bajo, mismos que grabaron el año pasado su más reciente disco, Chains & Stakes, en la Ciudad de México. Una trabajo pulido, pero también crudo aunque en esencia más tranquilo que sus predecesores, en el que regresan las historias de vaqueros, soldados, tahúres y mujeres feroces, figuras reconocibles del Viejo Oeste, a los que The Dead South les ha dado una agresiva banda sonora a lo largo de cuatro discos: Good Company (2014), Illusion & Doubt (2016), Sugar & Joy (2019), y este. Además de dos álbumes de covers Easy Listening for Jerks Part 1 (2020) y Part 2 (2022).
Para Hilts es “muy natural escribir tragedias”, pues la vida se conforma de ellas. La inspiración, apunta, “viene de la verdad, de historias reales que he escuchado, visto o experimentado, y luego las mezclo con un poco de mi imaginación. De ahí vienen esas historias”, comenta en entrevista exclusiva con Zócalo y agrega que “crecimos en Saskatchewan, una provincia rural de vaqueros y granjeros. El oeste de Canadá, Alberta y otras partes también tienen mucho de ese universo. Además, siempre ha existido una especie de romance con la idea del Salvaje Oeste. Crecí leyendo westerns, viendo esas películas, tanto como los spaghetti westerns, así fue durante toda mi vida. Así que hay algo de esa idea romántica también en mí”.

The Dead South ha encontrado en esos hombres y mujeres que viven fuera de la ley figuras de un mundo complejo en el que las pasiones humanas no son blancas o negras, sino grises, que estos les permiten explorar. Pues su música es un viaje hacia la noche en el que, por un momento, se puede ver la luz del día, sólo para ser enceguecido de forma inmediata por el fogonazo de una Colt: en ese reino de violencia no hay paz. Porque si quitas la vida de un hombre ¿puedes tener el amor de una mujer?
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Hay una relación entre el amor y la vida de los delincuentes: ambas parten de una pasión perdida. Ambas son intensas. El amor puede ser agradable pero también es enloquecedor, y vivir fuera de la ley es emocionante. Estoy seguro de que si te gusta esa vida, la de un delincuente, y tienes dinero y la fama que te trae, te sientes bien por un momento. Pero ¿qué es lo que sigue? Puede haber mucha muerte y desamor en esa forma de vivir. Por eso creo que hay algo en la combinación entre ser delincuente y el amor que resulta peligrosamente intrigante. Hasta los criminales encuentran el amor”, apunta el músico.
En las canciones que ahondan en esa idea están, por ejemplo, Broken Cowboy, relato de un asesino retirado al que le arrebatan a sus hijos; Gunslinger Glory, sobre un pistolero que agoniza tras un duelo, o Massacre of El Kuroke, la balada de un soldado retirado que rememora la infancia feliz en su adultez asesina, y que implora el perdón de Dios.
Para Nate, estas historias encierran una parte de la verdad, pero no toda.“No necesariamente veo la vida así, pero sé que hay casos. Hay muchas cosas que pueden suceder, y todo puede desaparecer. En un momento todo puede cambiar para personas así. Puedes tener toda esta fe en algo y se te puede escapar porque tomaste un camino equivocado. Esa parece ser la forma en que funciona mi mente cuando escribo música. Pero no creo necesariamente que siempre sea así”, detalla a Zócalo, en la primera entrevista que dan a un medio en español.
Pero aunque la música de The Dead South es oscura y violenta, también encuentra espacio para la ternura del amor de una forma romántica, pero también triste. Parejas que se encuentran tras la muerte y la guerra, para tranquilizarse y, de nuevo, tener que decir adiós. Como sucede en Good Lord, canción sobre un soldado que es llamado a la guerra y debe de dejar a su esposa, o Honey You, una abstracta balada sobre la incomunicación y la lucha del amor. Sin embargo, como apunta Hilts, el amor es trágico como se narra en Boots, la historia de una pareja de ladrones de bancos –casi una versión actualizada de Bonnie y Clyde–, en la que, sin embargo, el amor que uno siente por el otro no logra concretarse por un tercero en discordia, casi una representación del diablo, en la que el personaje tiene que aprender a soltar. Canciones duras que se emparentan a las de Johnny Cash o Waylong Jenings, y que muestran que “el amor es muy trágico, y muy duro porque en la vida hay muchos destellos de esperanza que no siempre funcionan. Creo que en nuestra música hay algo de eso que, de una manera extraña, es muy romántico pero también muy desolador, muy triste”, comentó.

Bluegrass y punk
Pero las letras, las historias que cuentan y los personajes que habitan ese páramo perdido son sólo una parte de la riqueza musical del grupo. La otra es una melodía que conforma una amalgama perfecta gracias a su sonoridad gótica y, en ocasiones, luminosa, pero siempre divertida, que crea un todo para adentrarse en el universo cruel pero también hermoso de ese sur profundo y muerto.
Con sonidos que recuerdan a las composiciones de Ennio Morricone para las películas de Spaguetti Western, la dureza del country de los 70 y el bluegrass de las zonas rurales, The Dead South los moderniza con la fuerza del punk y hasta el heavy metal. Riffs rápidos y poderosos de su conjunto de cuerdas a los que se unen una armonía de voces en las que el afilado canto de Nate se une a los tonos más sosegados de sus compañeros.
Para esto, apunta el cantante, es necesario una buena comunicación con el grupo pues “ayuda mucho la colaboración de los cuatro. Cuando armamos una melodía o un riff y la mostramos por primera vez, comenzamos a aprenderla por partes, ahí pensamos, también, en cómo se puede construir algo con eso.
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Y todo eso es por las mentes de los que estamos trabajando. Colton, por ejemplo, tiene un muy marcado trasfondo musical de heavy metal, Scott también. Gran parte de mi influencia es punk y cosas así. Usamos el violonchelo y los otros instrumentos para jugar, intentamos subir los tonos para que la música suene explosiva y luego la bajamos para una calma que transmitirá esa pesadez. Componer se trata, simplemente, de que todos juntos juguemos con ese tipo de cosas, y compartir nuestros oídos para crear esas sensaciones, para hacer que la dinámica crezca y se reduzca”, explicó.
Y esa relación entre los músicos se debe, también, al tiempo que han compartido –algunos miembros se conocen desde siempre– y trabajado juntos. Aunque su primer EP es del 2013, su disco debut llegó un año después, en 2014, Good Company, en el que su sencillo In Hell, I’ll Be in Good Company tomó por sorpresa al mundo por su sonido experimental pero reconocible. Para Hitls en ese “primer álbum no teníamos ni idea de lo que estábamos haciendo, pero ahí está, lo hicimos. Éramos bastante nuevos con nuestros instrumentos: Colton había comprado su banjo un año antes, y yo era un guitarrista muy malo, así que empecé a tocar mucho más. A Scott le dimos por primera vez una mandolina y dijo ‘¿Qué es esto?’”, recuerda el cantante con una sonrisa, a lo que agrega que le contestaron “una mandolina. Ojalá puedas aprender a tocarla”.
Pero mientras el resto de la banda eran músicos que comenzaban a adecuarse a sus instrumentos “Danny era un violonchelista de formación clásica acostumbrado a sentarse en una silla con la posición adecuada y todo eso. Nosotros le pusimos una correa, así que tenía que ponerse de pie, lo que cambió todo para él”, por ello, ese disco “fue simplemente divertirnos mucho con lo que teníamos y aprender a tocarlo, escribir canciones juntos y cosas así”.
Dos años después, llegó Illusion & Doubt “el siguiente álbum en el que llevamos eso un poco más allá y experimentamos con la guitarra pedal steel, tratando de que las canciones se expandieran más en los géneros, los sonidos… la exploración”, señala. Finalmente en 2019 lanzaron Sugar&Joy, un disco que “fue definitivamente un paso adelante, porque las habilidades de todos estaban mejorando un poco. La composición de canciones había mejorado. Ya sabes, te gusten o no las canciones, habíamos experimentado una progresión en el conocimiento de cómo se hace, supongo. Y el álbum más reciente es, nuevamente, otro paso adelante porque creo que las habilidades de todos han crecido a través de algunos años de tocarlas. Todos estamos tratando de encontrar diferentes técnicas para hacer las cosas. La composición de canciones es sobre los mismos temas, los personajes están ahí, las historias, pero es un poco más experimental porque siento que llega un poco más al rock o al metal; son canciones que son un poco más bluegrass, volvemos a nuestras raíces, pero con un poco más de delicadeza, supongo”, ahonda el músico que ha visitado con su banda países como Alemania, Francia y Australia, y que llegará este mes en el escenario del Frontón.

Historias de frontera
Hace un año, y como si fueran una pandilla de forajidos huyendo de la ley, la banda cruzó la frontera con destino hacia México, con la idea de inspirarse un poco en los sonidos del norte del país para su nuevo disco, pues hay una relación cercana entre su universo y el reino de la frontera mexicoamericana. Idea que les dio su productor quien “nos dijo que deberíamos considerar el país para grabar. Y pensé ‘hombre, sería realmente interesante ir y grabar en México’”, así llegaron primero a Monterrey y luego a la Ciudad de México, donde grabaron Chains & Stakes, en Panoram Studios.
La primera ciudad, apunta Hilts, los sorprendió porque “terminamos conociendo a muchas leyendas increíbles y escuchando mucho de su material”. Sin embargo, al visitar la capital del país encontraron un sitio que, al igual que a los personajes de sus canciones, les dio un poco de paz para seguir creando.
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Simplemente se sintió bien estar allí. La Ciudad de México tenía esta sensación especial. Unos meses después los chicos vinieron y, para comprobar, hicimos una pregrabación sólo para ver cómo se sentía y la atmósfera fue muy tranquila, nada se sentía apremiante, nada se sentía apresurado. Creo que lo que México nos dio fue esta calma y tranquilidad con la que caminábamos hasta el estudio todos los días y tomábamos un buen café. Después de haber estado en el estudio todo el día, pensábamos, ‘Ok, iremos a comer algo’. Íbamos a buscar comida y pasábamos un par de horas juntos, comíamos y volvíamos a casa. Era una sensación increíble estar allí. Creo que nos daba paz poder hacer algo. Y sí, esto fue lo que salió”, concluye el músico quien se siente emocionado por su primer concierto en el país.
Asiste:
The Dead South en concierto
19 de octubre
Frontón México
Ciudad de México
20:00 horas
Boletos en Superboletos.com
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