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Coahuila

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Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 4 meses

La Aurora requiere de grandes extensiones donde chicos y grandes puedan practicar lo que más les emociona: el béisbol. Hoy en día, se acabaron aquellas superficies donde los niños y los adultos jugaban este deporte como una sana diversión y ejercitación del cuerpo y el alma.

Pues no cabe duda que, en la Aurora, aún en nuestros días, se come, se respira y se defeca el béisbol, donde se involucran no sólo los peloteros, sino toda la familia, grandes conocedores de esta actividad.

Hay una gran pasión por este deporte, que hasta se busca, entre partidos políticos, quien o quienes les puedan proporcionar un espacio donde jugar al béisbol, pues los grandes campos que había los absorbió la plusvalía; cayeron en manos de exgobernadores y exalcaldes, y estos decidieron por los más conveniente: comercializarlos, sobre todo para construir los llamados residenciales, que son casas, como cárceles, cercadas, con vigilancia interna y externa y las plumas que sólo permiten el acceso a los propietarios de la casas.

La plusvalía no es más que el incremento en el valor de un bien o activo por causas externas a él. Aunque el término se utiliza en diferentes contextos, el más común se refiere a bienes raíces (el aumento del valor de una propiedad), y acaparado por los políticos y gobernantes, quienes se quedan con una ganancia a veces mal habida.

La Liga de Béisbol de la Aurora se formalizó en 1970 y sus directivos comenzaron a buscar espacios dónde jugar, logrando a dos grandes mecenas: el señor Tovar y el señor De la Peña, quienes, con el devenir del tiempo, tuvieron que vender, pues la comercialización de viviendas y negocios les pisaban los talones.

La Liga de la Aurora llegó a tener hasta una docena de buenas superficies para el juego de “la pelota caliente”. Ahora sólo cuenta con dos espacios, ambos privados y prestados bajo condiciones estrictas. En la Aurora hace falta un parque de béisbol público, es ahí donde la actual directiva está encaminando sus pasos; ojalá que algún valiente político “batee la pelota” enviada y responda por el bien de la comunidad “con un jonrón”.

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