Coahuila

Publicado el viernes, 1 de diciembre del 2023 a las 04:10
Saltillo, Coah.-Las últimas cuatro sucesiones de Gobernador en Coahuila han sido una montaña rusa de emociones políticas, que van desde lo previsible hasta la sorpresa, pasando por procesos de confrontaciones y alianzas que se han tejido para permitirle a la entidad navegar por la gobernabilidad y la democracia.
Aunque al estado nunca lo ha gobernado un partido político distinto al PRI, el candidato no siempre ha sido el elegido del Gobernador, lo que ha generado interesantes escenarios políticos, es el caso de la sucesión que en 1999, se dio entre Rogelio Montemayor Seguy y Enrique Martínez y Martínez.
Perdió la sucesión
Las crónicas periodísticas de aquel último año del siglo pasado narran que el gobernador Montemayor, quien tenía un basto control político en la entidad incluso desde antes de comenzar su Gobierno, tenía como candidato al acuñense Jesús María Ramón, pero el proyecto sucesorio se complicó.
En aquella sucesión se popularizó la idea de que el PRI Coahuila tendría un proyecto local sin la intervención del Presidente, que en ese entonces era Ernesto Zedillo, el último priista consecutivo en Los Pinos.
Sin embargo, mientras en la entidad Montemayor construía el escenario para que Chuma Ramón obtuviera la postulación, en la capital del país el diputado federal Enrique Martínez intentaba llegar al presidente Zedillo mediante su secretario particular, Liébano Sáenz, para correr por la libre sin el apoyo oficial del Gobernador.
Cuando el PRI abrió la convocatoria se inscribieron Jesús María Ramón, Enrique Martínez, Braulio Fernández y Alejandro Gutiérrez, quienes se sentían con posibilidades de conseguir la candidatura oficial, aunque era sabido que las fuerzas se medían entre Ramón y Martínez, quienes recibían apoyo de los dos grupos políticos más importantes en la entidad.
Finalmente, Martínez y Martínez consiguió vencer a Ramón Valdés por más de 70 mil votos en la elección interna del partido, y al gobernador Montemayor no le quedó otra opción más que reconocer la derrota de su delfín y el triunfo del rebelde.
Antes y después de su triunfo, Martínez intentó en todo momento evitar la confrontación directa con Montemayor, e incluso a la prensa siempre mostró respeto por quien finalmente le entregó las riendas del Estado a finales de 1999, para gobernar junto a un grupo de políticos entre los que se destacaban Humberto Moreira Valdés y Octavio Pimentel.

El que deshojó la margarita
A finales de su Gobierno, Enrique Martínez tenía una amplia baraja de posibilidades para elegir al sucesor, los nombres que más insistentemente se repitieron fueron los del secretario de Gobierno, Raúl Sifuentes; el de Finanzas, Javier Guerrero García, y el entonces Alcalde de Saltillo, Humberto Moreira Valdés.
El Gobernador comenzó a deshojar la margarita, debido a que cada uno tenía sus cualidades y ventajas, pero ante la indecisión personal, el partido le ayudó a descartar a uno de ellos mediante “candados” hechos a la medida para dejarlo fuera.
En su convocatoria, el PRI puso como requisito que los aspirantes a la candidatura tuvieran en su haber al menos una elección ganada en las urnas, requisito que Sifuentes incumplía y por lo tanto quedó descartado, a pesar de sus impugnaciones e intentos por reincorporarse.
Para ese momento Humberto ya había formado una sólida estructura electoral aprovechando su paso por el Instituto Nacional de Educación para Adultos, en el Gobierno de Montemayor, la secretaría de Educación, en el sexenio de Martínez, y como Alcalde de Saltillo.
El PRI sin Presidente, porque en el año 2000 habían perdido Los Pinos, y con un Gobernador indeciso, abrió la convocatoria donde participaron por segunda vez Jesús María Ramón y Alejandro Gutiérrez, que se sumaron a Javier Guerrero y Moreira, quien finalmente ganó la postulación con la promesa de que la educación sería la prioridad de su Gobierno.
La entrega del Gobierno fue tersa, o al menos eso quisieron reflejar, lo cierto es que, sin cumplir todavía un año en el poder, Moreira demolió el distribuidor vial Revolución de Torreón, una de las obras más importantes de su antecesor, además de que intentó fincar responsabilidades en contra de exfuncionarios por omisión.

Soñó volver a Los Pinos
El 4 de enero del 2011, casi año antes de terminar su Gobierno y con una alta popularidad en Coahuila, Humberto Moreira solicitó licencia al cargo para poder irse a la capital del país y presidir el Consejo Nacional del PRI, que en ese momento perfilaba dar la más importante batalla de su historia para volver a Los Pinos de la mano del mexiquense Enrique Peña Nieto.
El Congreso de Coahuila aprobó la licencia de Humberto por amplia mayoría y también aceptaron tomarle protesta como interino a Jorge Torres López, quien hasta ese momento se desempeñaba como secretario de Desarrollo Social.
La historia de Jorge Torres es pública, terminó procesado por lavado de dinero en los Estados Unidos por enriquecerse, comprar propiedades y guardar millonarios recursos en bancos de Texas y paraísos fiscales.
Aprovechando su cargo como líder nacional del PRI, Humberto Moreira apoyó a quien finalmente quería como su verdadero sucesor por los próximos seis años, su hermano Rubén Moreira, quien había sido diputado federal por Saltillo y tuvo influencia política durante su Gobierno.
La relación entre Humberto y Rubén Moreira se complicó un año después de que este último tomó el poder, cuando asesinaron en Acuña a José Eduardo Moreira Rodríguez, el sobrino del entonces Gobernador e hijo primogénito de Humberto.

Pensó en la seguridad
En el ocaso de su sexenio, Rubén Moreira Valdez vio a varios priistas destacados levantar la mano por la sucesión, entre ellos Jericó Abramo Masso, el exalcalde de Saltillo; Román Alberto Cepeda, y el entonces secretario de Desarrollo Económico, Javier Guerrero García.
Sin embargo, las condiciones políticas y las necesidades de la entidad apuntaban más bien hacía Torreón, donde el entonces alcalde, Miguel Ángel Riquelme Solís, había conseguido mantener segura la ciudad, que durante los últimos años había sufrido crudelísimos ataques del crimen organizado.
Como desde el principio Moreira se había comprometido con la seguridad, se decantó por Riquelme, quien finalmente fue electo candidato por el PRI Coahuila y tuvo que enfrentar una competida elección contra el candidato panista, Guillermo Anaya Llamas.
Además, durante el gobierno de Rubén, Riquelme Solís había adquirido experiencia no sólo como Alcalde de Torreón, sino también como secretario de Gobierno durante la primera parte de la Administración saliente.
La relación entre Moreira y Riquelme después de la sucesión fue institucional, el primero se fue al PRI Nacional para apoyar en la readaptación de su partido, después del descalabro en las urnas que sufrieron en el 2018, cuando José Antonio Meade quedó en el tercer lugar de la competencia presidencial.

Sucesión en construcción
Hoy Coahuila tendrá un nuevo Gobernador, producto de una sucesión que se comenzó a construir desde hace tiempo, cuando Manolo Jiménez renunció a la Secretaría de Inclusión y Desarrollo Social para competir por la candidatura del PRI, la misma que ganó y que lo llevó a una elección donde registró la mayor cantidad de votos en la historia democrática de la entidad.
Periodo Saliente Entrante
-1993-1999 Rogelio Montemayor- Enrique Martínez
-1999-2005 Enrique Martínez -Humberto Moreira
-2005-2011 Humberto Moreira- Rubén Moreira
-2011-2018 Rubén Moreira -Miguel Riquelme
-2018-2023 Miguel Riquelme- Manolo Jiménez
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