En el país, siempre hubo aspirantes a guerrilleros, desde que Lázaro Cárdenas abrió las puertas a los nocivos comunistas expulsados de España.
Con Díaz Ordaz se atrevieron a más, hubo ataques contra las fuerzas armadas, que fueron reprimidos y apagados. La más famosa en Maderas Chihuahua, algo que idealizo a muchos grupos extremistas.
En la escuela de Ayotzinapa en Guerrero, tuvieron varios directivos, guerrilleros, el más famoso: Lucio Cabañas, que secuestró a Rubén Figueroa, candidato a gobernador del estado, las fuerzas armadas peinaron la zona, hasta encontrarlo y ejecutarlo/
Con Echeverría se disparó la insurgencia urbana. Incluyendo el asesinato de empresarios en Guadalajara y Monterrey, y un secuestro aéreo que llevo al vuelo a Cuba, en ambos eventos, participaron parientes muy cercanos de la actual directiva de Derechos humanos, Rosario Piedra Ibarra,
Con López portillo, la violencia se inclinó hacia el crimen organizado, memorables ataques en Sinaloa y Michoacán,
El problema continuo, agravándose en el sexenio de Calderón, que inició una campaña para aplacar al crimen organizado, algo que empezó bien, y cambio cuando empezaron a tener apoyo los grupos delictivos de gobiernos de oposición y del gobierno gringo, que proveyó cientos de miles de rifles de asalto, “para investigar el contrabando de armas”
Sin embargo, eso ahora tiene otra imagen: el crimen organizado tiene en algunos casos, mayor superioridad en armamento que las fuerzas armadas.
El famoso “culiacanazo” cuando el ejército capturo al hijo del conocido narcotraficante: el chapo, y salieron a las calles sus subordinados con armas de muy alto calibre, y se les ordenó rendirse y entregar al delincuente, sobraron las ridículas excusas, aduciendo a una lógica ramplona, que incluía “evitar la perdida de vidas inocentes”, algo inaceptable en un gobierno que ha creado la muerte de un millón de inocentes, y últimamente, el ataque en Michoacán contra soldados, utilizando drones artillados, causando bajas entre el ejército.
Nunca tuvo México una situación en la que cualquier insurrecto, con la bandera que fuera, tuviera mayor superioridad de fuego que la milicia de gobierno, entonces y ahora, el intermediario y fue y es el gobierno de estados unidos,
Sería trágico que el gobierno gringo tenga planes macabros para el futuro de México.
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