Saltillo

Publicado el domingo, 22 de marzo del 2026 a las 04:00
Saltillo.- Siempre resulta extraña la manera en que trabaja el universo, en cómo mueve todas sus piezas en el tablero del destino, hasta hacer coincidir a personas con tan distinto pasado, pero con una pasión en común.
Y una de esas maravillosas jugadas que empezó hace 48 años, hoy es una emblemática agrupación integrada por siete excepcionales músicos, maestros, telegrafistas, psicólogos, veracruzanos, de San Luis, de un ejido y de Saltillo: tan diferentes como los dedos de una mano, pero cada uno con lo indispensable para estar en Takinkai.
Gracias a una melodía
José Leija Montes es el director de esta agrupación de la Universidad Autónoma de Coahuila. Acaba de cumplir 40 años en Takinkai, toca instrumentos de percusión, algo de vientos y cuerdas, y canta, como todos los integrantes.
Tocaba el requinto con un amigo en Café y Arte, y ahí lo escuchó Carlos Téllez Muñiz, uno de los fundadores del grupo, y fue su interpretación de la canción paraguaya Pájaro Campana lo que le valió la invitación a unirse.
“ Yo entré por una melodía, así de simple, y ya tengo 40 años aquí, en donde he ido evolucionando musicalmente”.
“ La responsabilidad del grupo es rescatar y difundir la música de la mayoría de los pueblos de Latinoamérica, también de México; tocamos música del norte del país, del centro, del sur; además tocamos de Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina, es decir, tratamos de rescatar ese tipo de música para difundirla”, señala.

Artesano y músico
Pero es justo aquí donde interviene el universo: Luis Alonso Martínez Rivera, licenciado en Psicología, hijo de Antero Martínez Cuéllar, miembro fundador de Takinkai, es luthier autodidacta.
“ Me metí a la fabricación de instrumentos musicales, y algunos de los instrumentos que toco yo los fabrico, porque también soy luthier, soy artesano y es un oficio que me encanta y me apasiona. De hecho, gracias a Dios aquí con Takinkai hemos hecho algunos trabajos de ese tipo, arreglar alguna flauta o construirla, y me apasiona, me encanta la artesanía musical”, comenta.
“ Soy autodidacta, de hecho, recuerdo que tendría unos 9 años cuando, con carrizo de los arroyos secos, los perforaba con fuego, ahí debo tener guardada la primera flauta que hice a los 9 años, y me metí más de lleno a la fabricación de instrumentos a partir de 2008”.
Hacía falta…
El veracruzano Rafael Pérez Martínez tiene 36 años en el grupo, y empezó un día que llegaron a su casa para invitarlo a tocar… esa misma tarde.
“ Me dijeron ‘oye Rafa, fíjate que nos hace falta un flautista, ¿quieres apoyarnos?’, dije: claro que sí, ¿cuándo entraría?, y me dijeron ‘tenemos un concierto hoy a las 4 de la tarde’, y así entré, en un concierto en el Paraninfo del Ateneo Fuente, esa fue mi primera presentación”, relata.
Es una familia…
“Takinkai es una familia, es un proyecto, es una forma de vida”, expresa, “tiene un estilo, disciplina, una personalidad. Mucha gente dice que ‘nadie es profeta en su tierra’, nosotros en Takinkai, aunque varios no somos de aquí, hemos logrado que el público de Coahuila conozca nuestro material y nos sentimos muy orgullosos porque sabemos que el público se siente muy orgulloso de nosotros”.
Es un sueño…
Santiago García, experto en cuerdas, alientos y percusiones, llegó en septiembre de 1994 para cubrir una suplencia… y este año cumple 32 años en Takinkai, lo cual es un sueño para él.
“ La música es mi vida, he dedicado toda mi vida a la música y sin música, para mí, la vida sería un error”, afirma.
“ Yo era fan del grupo, y dije ‘algún día espero tocar con Takinkai’, y tres años después entré, y aquí estamos todavía”.
Una gran aventura
Pío Ríos Valenzuela tuvo al mejor maestro de música, su padre, Juan Ríos García, quien desde los 6 años lo animó a aprender guitarra, a él y a todos sus hermanos y hermanas.
Quedó huérfano a los 12, pero siguió aprendiendo música: bajo sexto, contrabajo y saxofón; es telegrafista, y en 2008 vivió su primera gran aventura con el grupo: requerían un saxofonista y se fue con ellos a un festival en Taiwán, en donde estuvieron más de un mes; se unió de forma oficial en 2015.
“ Todas las anécdotas con el grupo son satisfactorias: los ensayos, los eventos, los viajes, es una dinámica muy bonita, todos ellos son personas maravillosas, los respeto mucho y los quiero bastante”, expresa.
Discografía

Con 13 discos en su haber, el grupo no sólo interpreta melodías de otros, sino que también tiene sus propias composiciones y, gracias a su trabajo de investigación, pudieron grabar un CD de música norestense, de canciones exclusivas de Coahuila.
Historia de éxitos
Cóndor Pasa, El Carnavalito, El Negro José son algunas de las cientos de canciones que Takinkai ha tocado para presidentes, gobernadores, estudiantes, en festivales internacionales, en decenas de ciudades y todo tipo de escenarios, en los más de 3 mil 500 conciertos que han ofrecido a lo largo de su historia.
Un mismo idioma
“Takinkai está conformado por personas, por seres humanos, con sus achaques, con sus complejos, como todos, pero saber que hablamos un mismo idioma musical, y que yo desde chiquito, desde el vientre de mi madre y viéndolos en conciertos, y decir: ahora soy parte de esta escuela, es un orgullo; y anhelamos y deseamos que esa esencia, esa chispa, esa magia de Takinkai no se extinga”, subraya Luis Alonso.
No es ensayo, es ensamble
Fidel González e Israel Hernández son los otros dos miembros de Takinkai. Todos ensayan en sus hogares y se juntan dos veces por semana, no a ensayar, sino a ensamblar sus interpretaciones.
“ Es muy difícil que te paguen por hacer lo que quieres, y para nosotros esa es una bendición: hacer lo que queremos y expresarlo a través de la música, es lo más bonito que me ha pasado en Takinkai”, asegura Rafael Pérez.
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