La inesperada salida de Tatiana Clouthier del gabinete del presidente López Obrador bajo el argumento de que su oportunidad de sumarle al equipo de la cuarta transformación “está agotada” es una mala señal.
Su renuncia a la Secretaria de Economía significa un triunfo más de los duros del lopezobradorismo. El ala radical de la 4T, con el presidente a la cabeza, sigue ganando espacios.
La llegada de la ex jefa del Servicio de Administración Tributaria, Raquel Buenrostro, a Economía, parece confirmarlo así.
Buenrostro, una de las personas más allegadas al presidente, ha sido uno de los brazos prioritarios del presidente en el manejo hacendario. Fue tal su fuerza en el SAT, que había quienes la veían como una ministra de Hacienda sin cartera. Ahora será sus manos y su voz en Economía.
Su llegada vendrá seguramente acompañada de la preparación del terreno para dar la pelea a Estados Unidos y Canadá en materia energética. Todo indica que no habrá acuerdo con nuestros socios comerciales para dirimir los desencuentros provocados por la reforma energética de López Obrador. Es decir, será inevitable ir a un panel de controversias del Temec.
La guerra de los duros está en puerta. A la nueva secretaria de Economía le tocará encabezar la batalla por los proyectos presidenciales que ponen el acento en el poder del Estado sobre la generación y la distribución de energía.
Será borrón y cuenta nueva. El trabajo realizado durante todos estos meses para llegar a un acuerdo con Estados Unidos y Canadá pertenece al pasado. La salida de Tatiana es una pésima señal para el Temec, para los mercados y para el sector industrial.
A partir de ahora los empeños para favorecer a las plantas de generación eléctrica del Estado y restringir la venta de energía de empresas privadas nacionales y extranjeras no tendrán más ese escollo apellidado Clouthier.
Un pésimo augurio para la transición energética.
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