Nacional
Por Federico Muller
Hace 3 meses
La concepción de cultura en Coahuila
La cultura es un concepto amplio, pero para los propósitos de este análisis se acota a la definición que sostiene el Gobierno de Coahuila: “Un servicio público destinado a unificar a la sociedad y promover el desarrollo humano”. Según la misión y los objetivos de su Secretaría de Cultura, esta se entiende como un conjunto de acciones institucionales de difusión, formación y acceso a las artes y al patrimonio, coordinadas por áreas especializadas. En este sentido, la cultura no se reduce al espectáculo: constituye infraestructura cívica y educativa diseñada para fortalecer la cohesión y la igualdad social. Este artículo ofrece un breve diagnóstico de la política cultural en Coahuila y, en particular, de su principal recinto promotor: el Teatro de la Ciudad Fernando Soler. El estudio se centra en la enseñanza y difusión de las bellas artes -pintura, teatro, literatura, música y escultura- como ejes esenciales para la formación estética y ciudadana en la entidad.
La marginación presupuestal
Los gobiernos de Coahuila no han mostrado la sensibilidad cultural necesaria para construir una infraestructura capaz de atraer a la población -en especial a los jóvenes- hacia el estudio y la difusión de las bellas artes. Esta afirmación se sostiene en diversos indicadores económicos, sociales y culturales; entre ellos, el presupuestal resulta particularmente revelador.
De acuerdo con los registros del Presupuesto de Egresos estatal, el gasto asignado a las dependencias responsables de la cultura representa una proporción mínima del total. Antes del endeudamiento público de 2011, los gobiernos de los sexenios del Dr. Rogelio Montemayor Seguy y del Lic. Enrique Martínez y Martínez destinaron alrededor de 0.40% del presupuesto general a este rubro. Después de la crisis de deuda, las administraciones sucesoras mantuvieron la misma política austera: la participación presupuestal para cultura osciló entre 0.30 y 0.43%, proporción prácticamente idéntica a la de los años previos. A escala nacional, el gasto federal destinado a cultura ronda 0.6–0.7% del Presupuesto de Egresos de la Federación, mientras que en Coahuila se asigna en promedio 0.44%, por debajo del promedio nacional. En los sexenios revisados, las partidas destinadas a comunicación social y al pago de intereses por los compromisos financieros del estado fueron significativamente superiores a las de cultura. Por cada 100 pesos gastados o invertidos, la cultura recibió apenas 40 centavos. En síntesis, la deuda pública no modificó el patrón de apoyo gubernamental: la cultura continuó siendo un gasto marginal, reflejo de una visión administrativa más contable que formativa, y de una política pública que no ha logrado consolidar una verdadera vocación cultural en la entidad.
Otros indicadores del nivel cultural
En el país, la Ciudad de México concentra la mayor infraestructura cultural: teatros, museos, salas de concierto, auditorios y cines, además del mayor aforo de espectadores en eventos culturales. Es el epicentro cultural nacional. Coahuila, en contraste, se ubica por debajo de la media nacional en asistencia a funciones de cine, danza, teatro, conciertos de música contemporánea y visitas a museos. El Módulo de Eventos Culturales del Inegi (2024) confirma que mientras a nivel nacional el 43.6% de la población asistió al cine y 10.4% al teatro, en Coahuila las cifras fueron menores: 42% en cine y apenas 8% en teatro. La danza y las exposiciones artísticas también muestran rezagos significativos. Uno de los factores que explica este desinterés es la escasa participación de escuelas y universidades públicas en la difusión cultural. La falta de programas de vinculación artística con la comunidad, aunada al limitado presupuesto estatal destinado a cultura, reduce la diversidad y continuidad de la oferta cultural. Así, la cultura se convierte en un lujo ocasional más que en un derecho cotidiano.
El Teatro de la Ciudad Fernando Soler
Inaugurado en 1979 bajo el diseño del arquitecto Francisco Flores, el Teatro Fernando Soler es el mayor recinto cultural de Saltillo. Con un aforo superior a mil personas, fosa para orquesta, camerinos y un teatro de cámara en el sótano, se ha consolidado como el corazón cultural de la capital coahuilense. Según el Instituto Municipal de Cultura, en 2024 se organizaron más de mil 200 eventos culturales en Saltillo; cerca de 70% tuvo lugar en el Fernando Soler. Esto implica una afluencia aproximada de 80 mil espectadores durante el año, lo que lo convierte en el principal motor cultural de la ciudad. A pesar de ser considerado un “icono” urbano, sus instalaciones no han recibido el mantenimiento regular que requiere un inmueble de cantera y un espacio de uso público tan intenso. La austeridad presupuestal y el desinterés de las autoridades han agravado su deterioro. Para compensar la falta de recursos, los gestores culturales han delineado tres estrategias de financiamiento:
1.- Mercadotecnia y filantropía familiar.
2.- Organización de un patronato privado.
3.- Donaciones de empresas.
Durante la mayoría de los conciertos y obras de teatro presentados en el Fernando Soler en los últimos diez meses de 2025, el vestíbulo del recinto se ha convertido en un mercado improvisado: puestos de comida rápida ofrecen desde frituras hasta bocadillos de carnes frías, cuyos comerciantes pagan una renta por el espacio ocupado. Muchos espectadores consumen estos productos dentro de la sala. La penuria financiera ha trastocado las reglas más elementales de comportamiento y operación que deberían observarse al ingresar a un teatro -especialmente en uno concebido para espectáculos de artes escénicas-, afectando su imagen, su dignidad institucional y la experiencia del público.
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