Nacional

Publicado el martes, 12 de noviembre del 2024 a las 12:15
Ciudad de México.- Una semana después del triunfo electoral de Donald Trump, los cruces de migrantes hacia Estados Unidos se mantenían estables en la frontera de Tamaulipas con Texas, pero los anuncios de “mano dura” del republicano empezaron a prender la alarma de una nueva crisis en la región.
Durante el primer Gobierno de Trump, entre 2017 y 2021, las deportaciones masivas, la política “Quédate en México”, que obligaba a los migrantes a esperar fuera de Estados Unidos su proceso de asilo, y el cierre de la frontera, alegando la pandemia de Covid, saturaron Reynosa y Matamoros con miles de extranjeros varados.
En las dos ciudades fronterizas, las únicas avaladas por Estados Unidos en Tamaulipas para realizar trámites de asilo, se llegaron a formar campamentos de familias migrantes en plena vía pública y plazas ante la falta de espacios en los albergues.
El pastor Héctor Silva, de las casas de migrante Senda de Vida, las más grandes de Reynosa y que ahora están a menos del 50 por ciento de su capacidad, señaló que hay incertidumbre sobre el próximo Gobierno de Trump, pero recordó lo que vivieron en su primera Administración.
“ Trump ya fue Presidente tiempo atrás y lo que vimos fue que muchas familias sufrieron, como niños, como migrantes que quisieron ingresar”, dijo Silva.
Con el Presidente demócrata Joe Biden se eliminaron las políticas de Trump y se generó una vía clara y legal para tramitar el asilo con la app móvil CBP One, lo que ha reducido los cruces indocumentados y descongestionado la frontera porque el trámite se puede realizar desde cualquier lugar.
De tal forma, los migrantes sólo acuden a la frontera cuando atienden su cita y pasan el resto del proceso en el interior del País, donde son menos vulnerables al crimen organizado.
En Senda de Vida y el puente internacional de Reynosa, migrantes que tramitan su asilo confiaron en cruzar a Estados Unidos y no ser deportados.
“ Si fuera a un Estado racista le pensaría”, dijo una migrante, “pero voy a California, tengo parientes, creo que Trump no puede correr a todos, somos los que trabajamos”.
El Diputado local panista Gerardo Peña, de la Comisión de Asuntos Fronterizos y Migratorios del Congreso del Estado, pidió estar preparados para las deportaciones masivas.
“ Yo recuerdo muy bien que cuando (Trump)… estuvo como Presidente, se tomaron decisiones que vinieron a tener un impacto en nuestras fronteras”, dijo el también ex Secretario General de Gobierno del Estado.
“ Había olas de migrantes hacinados en las ciudades fronterizas, particularmente de nuestro Estado”, agregó.
Ante la formación de caravanas de migrantes en el sur de México, el sacerdote Francisco Gallardo, encargado de las casas de migrantes católicas en Matamoros y Reynosa, dijo que por el momento no tienen información de que se dirijan a Tamaulipas y recordó que el Estado se ha vuelto peligroso para estos extranjeros.
Preocupa retraso de citas
Aunque en la ciudad fronteriza de Tijuana con California no han llegado contingentes de migrantes, los que se encuentran alojados en refugios viven bajo el temor de que su arribo sature los lugares y retrase los trámites para su cita con autoridades de EU mediante la aplicación de CBP One.
“ Ha de ser (que aún no llegan) porque las caravanas aún están en Chiapas y Oaxaca”, platicó Dalilo Correa, originario de Apaxtla, Guerrero, a unos 100 kilómetros de Iguala, e instalado ahora en el albergue Embajadores de Jesús.
“ Nosotros tenemos apenas tres meses aquí, mi hija Andrea y mi esposa Eneida; llegamos antes de las elecciones (de EU) y ya había gente desde otros países. Lo que nos da nervios es que no sale la cita de CBP One y si llega la caravana que anda en el sur, ahí sí nos vamos a retrasar más todos”.
En otro refugio, el de Movimiento Juventud 2000, en pleno centro de Tijuana y a unos 400 metros del puente fronterizo de El Chaparral, las casas de campaña en donde pernoctan aún no están saturadas.
Los migrantes que se ubican ahí tienen entre tres y diez meses esperando que les aprueben una cita para CBP One.
“ La última vez que supe que alguien se fue a la entrevista de CBP One fue hace como tres meses”, contó Eduardo Justino, originario de Michoacán, quien llegó con su familia al albergue y ahora labora en una obra pública del Gobierno del Estado, sobre la avenida Internacional, precisamente a un lado del muro fronterizo.
“ No sé nada de construcción, en mi ciudad vendía quesadillas, pero no puedo estar sin trabajar durante meses. No queremos regresar”, apuntó.
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