Nunca, un problema, especialmente si de lógica de convivencia social hablamos, se ha solucionado como por arte de magia, minimizándolo o incluso, intentando ocultarlo.
No, los problemas que tienen que ver, por ejemplo, con violencia e inseguridad, lo único que hacen es crecer, si no se atacan en forma decidida y frontal, y es el caso del tema de las pandillas en esta ciudad capital.
En los últimos días se registraron hechos de verdadera barbarie, en los que resultaron personas fallecidas por esa violencia que alcanza cada vez niveles más altos, y lo más grave de todo es que no se trata, en mayor o menor medida y gravedad, de situaciones extraordinarias o hechos aislados, sino que responden a un fenómeno que amenaza con aumentar día con día.
En la colonia María de León, un hombre y una joven embarazada fallecieron luego de un brutal ataque de pandilleros. Pero esta colonia no es el único “foco rojo” en el sector sur de la ciudad. Hay problemas, y graves, de inseguridad también en La Peñita, La Romita, Tanquecito, Nueva Jerusalén y media docena más de colonias.
¿Y en el poniente? Pues qué le parecería ingresar de noche a Pueblo Insurgente; y en la zona norte, ¿qué tal pasear una tarde por las calles de las colonias Omega o Asturias? Y en el oriente de la ciudad, ¿qué tal Nuevo Mirasierra o la Misión Cerritos?
Pues sí, esos famosos lunares de inseguridad cada vez alcanzan mayor territorio de la ciudad. Es un problema grave que amenaza con crecer día con día, y es uno de esos que no se solucionará minimizándolo.
Queda en las autoridades municipales, en primera instancia, entender que tienen en las manos una verdadera bomba de tiempo que deben desactivar a la brevedad, por el bien de todos, empezando por ellos mismos.
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