Internacional

Publicado el jueves, 1 de enero del 2026 a las 18:30
Nueva York, EU.– En una entrevista telefónica espontánea concedida al The Wall Street Journal (WSJ), el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, salió al paso de las especulaciones sobre su estado físico. A sus 79 años, el mandatario defendió su vitalidad atribuyéndola a su herencia familiar y detalló hábitos que desafían las recomendaciones médicas convencionales.
Uno de los puntos más polémicos de la entrevista fue el régimen de medicación que sigue el presidente. Su médico personal, Sean Barbarella, confirmó que Trump consume 325 miligramos de aspirina al día, una dosis cuatro veces superior a la estándar de 81 miligramos recomendada para la prevención cardíaca.
” “Dicen que la aspirina es buena para diluir la sangre y yo no quiero sangre espesa pasando por mi corazón”, explicó el mandatario, reconociendo que mantiene esta dosis por una mezcla de hábito y “superstición” desde hace 25 años. A pesar de admitir que esta cantidad le provoca hematomas visibles, Trump rechazó bajar la dosis: “Me tomo la grande; lo he hecho durante años”.
Ante las preguntas sobre su estilo de vida, el presidente fue tajante al priorizar la biología sobre el esfuerzo físico.
” “La genética es muy importante. Y yo tengo muy buena genética”, afirmó, tras calificar como “aburrido” el ejercicio en cintas de correr.
Según Trump, su actividad física se limita al golf, deporte que considera suficiente para mantener su “energía perfecta”.
Respecto a sus hábitos de descanso —conocido por contactar a sus asesores a las dos de la madrugada—, aseguró que nunca ha necesitado dormir demasiado. Incluso justificó el cerrar los ojos durante algunas reuniones de trabajo, describiendo la práctica como algo “relajante”.
El reporte del WSJ y las declaraciones de Barbarella arrojaron luz sobre otras condiciones del mandatario:
– Insuficiencia venosa: Padece una condición crónica superficial que inflama la parte baja de sus piernas. Aunque se le recetaron calcetines de compresión, Trump confesó haberlos abandonado porque “no le gustaban”.
– Uso de maquillaje: El presidente admitió aplicar maquillaje en sus manos para ocultar hematomas o pequeñas heridas derivadas de la fragilidad capilar que le provoca la alta dosis de aspirina.
A pesar de ser el hombre de mayor edad en ocupar la Oficina Oval, el doctor Barbarella concluyó que el presidente posee una “salud excepcional” y se encuentra plenamente capacitado para ejercer sus funciones.
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