El presidente Andrés Manuel López Obrador no ha caído en la tentación de quitar gobernadores para hacerse con el control de los estados. Carlos Salinas de Gortari defenestró a 18 (todos del PRI, pues entonces las oposiciones solo ocupaban alcaldías) por no haberle dado votos suficientes para derrotar a Cuauhtémoc Cárdenas en las elecciones de 1988. AMLO gana territorios en las urnas. Hace menos de un lustro, Morena no tenía una sola gubernatura, hoy tiene 18 y podría cerrar el año con cuatro más. El PAN se quedaría con seis; y el PRI y Movimiento Ciudadano con dos cada uno.
Otra herramienta para acotar a los gobernadores y, en términos de López Obrador, combatir la corrupción en los estados -donde hay abusos impunes como el «moreirazo»-, consiste en eliminar o reducir fondos. El Gobierno federal ha empezado a asumir el manejo de los sistemas estatales de salud para incorporarlos al programa IMSS-Bienestar. El 11 de abril, un día después de la revocatoria de mandato, el Presidente se reunió en Palacio Nacional con un grupo de mandatarios locales -entre ellos Riquelme- para evaluar avances.
Los gobernadores de Morena se mantuvieron unidos en las elecciones revocatorias del 10 de abril, calificadas de «farsa» por los adversarios de López Obrador. La consulta fracasó por no ser vinculante, pues solo participó el 17.7% de la lista nominal. La campaña por el abstencionismo favoreció al Presidente: el 91.9% votó para que continúe en el cargo hasta el 30 de septiembre de 2024; y el 4.4%, por la revocación. Los desafectos descalificaron el ejercicio por haber estado plagado de irregularidades. Aun así, los 15 millones de sufragios en favor de AMLO, frente al millón en contra, representan una derrota para el PRI, el PAN, el PRD y los grupos afines, la cual podría extenderse a las elecciones para gobernador del mes próximo en seis estados.
El proselitismo del secretario de Gobernación, Adán Augusto López, y del comandante de la Guardia Nacional, Luis Rodríguez Bucio, vició el referéndum. Además de encabezar mítines en Torreón y Hermosillo, los funcionarios se trasladaron en un avión oficial. La pugna entre AMLO y el presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, enrareció aún más el ambiente. La conducta de Adán López y otros miembros de la Administración deben ser sancionadas para evitar su repetición en consultas futuras.
Los gobernadores no han podido contrarrestar la fuerza del Presidente. La Alianza Federalista representó una apuesta para ablandarlo, pero los comicios del año pasado la echaron a pique. De las 15 gubernaturas en juego, Morena ganó 11, el PAN conservó dos y Movimiento Ciudadano (MC) se hizo con una; el PRI perdió ocho y el PRD, una. Enrique Alfaro y Samuel García, mandatarios emecistas de Jalisco y Nuevo León, entidades cuyo PIB y lista de electores sobrepasan a los de varios estados juntos, formaron su propio club para competir por la Presidencia dentro de dos años.
En Nuevo León, la alternancia puso entre rejas al exgobernador aliancista Jaime Rodríguez, acusado de delitos electorales y abuso de autoridad. También están en capilla Francisco Javier García (Tamaulipas) y Silvano Aureoles (Michoacán), exintegrantes del bloque antiAMLO, por desvío de recursos, lavado de dinero y evasión fiscal. Marco Antonio Estrada, exsecretario privado de Aureoles, figura entre los socios de Latinus, el portal de noticias de Carlos Loret. La 4T tiene en el punto de mira a otros caciques.
Más sobre esta sección Más en Coahuila