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‘The snake’

Por Guadalupe Loaeza

Hace 1 año

Cada vez que veía a Musk, sobre todo durante la campaña presidencial de Trump, brincotear como si fuera un niño, pensaba: “Le va a dar un infarto, le va a dar un infarto”. No es porque el exfuncionario del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), que yo sepa, hubiera tenido problemas de corazón, sino que el suyo se desarrolló de una forma distinta y en un lugar equivocado. Dicho de otra manera, Musk no tiene corazón, tiene una cartera repleta de billetes, porque desde que era adolescente ha sido dueño de un latente amor al dinero. Además de mentiroso (Hemingway asegura que la gente que miente tiene mal aliento) es adicto a las drogas (LSD, cocaína, éxtasis, hongos sicodélicos y ketamina). Como dice Michelle Goldberg, del New York Times:

“Si hubiera justicia en el mundo, Musk nunca podría reparar su reputación, al menos no sin dedicar la mayor parte de su fortuna a aliviar la miseria que ha engendrado. La estancia de Musk en el Gobierno ha revelado graves defectos en su carácter: una crueldad despreocupada y deshumanizadora, y una apatía mortal. Esto debería moldear la imagen que se tenga de él durante el resto de su vida pública”.

Cuentan que Elon Musk tiende a referirse a las personas con absoluto desprecio. “Más que un insulto, creo que el término revela algo sobre su visión del mundo. O bien no considera que la mayoría de las personas sean totalmente reales, o bien no ve el sentido de tratarlas como tales. Como le dijo a Joe Rogan este año, ‘la debilidad fundamental de la civilización occidental es la empatía’, refiriéndose a esta emoción como un ‘error’ de nuestro sistema” (Goldberg).

Como era de esperarse, sus exparejas no tienen la mejor impresión de Musk. Por ejemplo, Claire Boucher (Grimes) ha tenido grandes e intensos conflictos con él, por el pequeño y adorable X de cinco años (confieso que lo extraño), quien solía acompañar a su padre por todos lados: al Despacho Oval y a reuniones de muy alto nivel transmitidas alrededor del mundo. Varias veces lo vimos junto a Trump, quien tengo la impresión que al pequeño X no le cae muy bien. “Shut up!”, le dijo al presidente Trump, con su dedito en la boca, como diciéndole, “mejor cállate”.

La verdad es que se trata de un niño muy inteligente y carismático. Boucher asegura que estas apariciones no respetan para nada el acuerdo de custodia que él y ella tenían respecto a su hijos: se comprometieron a mantener a sus hijos fuera del ojo público. “Me preocupa la seguridad de mi hijo y los frecuentes viajes, además le están afectando su salud y le están privando el sueño”.

El biógrafo de Musk, Walter Isaacson, escribe en su libro acerca de Musk aspectos muy interesantes de quien es considerado como una especie de Leonardo da Vinci. En la biografía se refiere a la muy difícil infancia de Musk, con un padre sumamente autoritario y ausente a la vez. Musk creció y se educó en Sudáfrica. De niño no tenía amigos, y los que tenía, que eran muy pocos, constantemente le hacían bullying. Para colmo, cuando el niño llegaba a su casa, su padre lo ponía frente a él y durante dos horas le gritaba que era un verdadero “loser”. Por eso afirma el autor, quien entrevistara al personaje de su libro a lo largo de dos años, que él surge en medio de muchas tinieblas y algunos momentos luminosos, todos salidos de la misma raíz.

Para explicarse mejor la personalidad de Musk, Isaacson cita a Shakespeare: “Se dice que aún los mejores hombres están moldeados con fallas y la mayoría mejoran aún más cuando son un poco malos”. Sí Musk es malo, pero lo es todavía más, su padre, Errol Musk; padre e hijo no se hablan desde hace muchos años.

“Él es como el Dr. Jekyll y Mr. Hyde, pero lo curioso es que también su hijo es así”, asegura su biógrafo. “El papá de Musk se casó con su hijastra y tuvo dos hijos con ella, esto confundió mucho a su hijo”. He allí uno de sus tantos traumas, sus padres. Él, malísimo papá y ella, Maye Musk, jura y perjura que su hijo y su nieto X son dos verdaderos genios y que ahora Musk es víctima de Trump, quien por cierto en su último post dijo que Musk es una víbora y que venderá su Tesla en 69 dólares. Ahora Trump ya me cae un poquito mejor; sin embargo, pienso que Dios los cría y ellos se juntan.

 

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