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Coahuila

Tiempo

Por Wendoly Villarreal Villarreal

Hace 3 años

Cuántas veces hemos escuchado la fatídica frase que alude al inexorable paso del tiempo, muchas, tantas que ya perdí la cuenta; la frase no dice nada nuevo, si algo es irremediable, precisamente es el transcurrir de las horas, los días, los meses y los años, marchitándose cual hojas de un árbol en otoño.

No puedes parar el tiempo, pero puedes atrasarlo una hora cuando acaba el horario de verano y empieza el tiempo estándar, decía un anuncio de los Estados Unidos para recordar a la población el cambio de horario en el año 2001; sin embargo, el regresar al tiempo estándar no es el problema, inclusive considero que la mayor parte de la población experimenta una extraña sensación de dulzura al saber que inicia el horario de invierno.

Pero en forma inversa, esa misma población experimenta una sensación de aversión, de frustración de ansiedad y un golpe directo a su esfera personal en pro, según dicen, del bienestar social, pues el horario de verano representa un ahorro en el consumo de energía eléctrica entre otras cosas, ¿Cuáles? Nadie las sabe con exactitud, estudios especializados, es lo que recurrentemente se menciona cuando se trata de justificar la implementación del dichoso horario que está a punto de iniciar para el interior de la República Mexicana.

En el mejor de los casos son simples referencias, la mayoría de ella sin fundamento sólido, una de las razones que me pareció más coherente fue una que señaló el aumento del consumo de combustible durante la implementación del horario de verano, para mí eso tiene más sentido; otra que menciona el traslado del gasto energético del sector industrial a la gente, porque al adelantar el horario los trabajadores salen aun con luz del día de las empresas, por lo tanto el tiempo en el que consumirán luz eléctrica lo será en sus casas y no en sus centros de trabajo.

Las demás consideraciones se desvanecen ante las que acabo de mencionar, claramente tiene que ver con los intereses de los poderes capitalistas del país y no de lo que le es más favorable a la ciudadanía, ¿a quién le importa que al adelantar una hora en el reloj de todos los mexicanos, genere estrés y ansiedad en la población? si con ello, los que más tienen han de ahorrarse unos considerables pesos.

 Claro está, que jamás se escucharan en voz alta estas razones “de pesos” que tenemos que cargar con gusto los mexicanos pasando el equinoccio de primavera año tras año; es por ello que, me interesa abordar esta problemática desde varios ángulos, de tal forma que el conocimiento del tema me ayude como una especie de terapia que favorezca mi resiliencia.

Mi sorpresa fue cuando al revisar antecedentes del cambio de horario, me encontré con que, no era nada nuevo, ya en las civilizaciones antiguas se había abordado el tema y actuado en consecuencia, un ejemplo de ello lo encontré en el Imperio Romano en el que en tiempos de verano, la duración de las horas diurnas era de mayor extensión de minutos, otros no modificaban el tiempo sólo los horarios de trabajo, por ejemplo en lugar de entrar a las 9 a.m, lo cambiaban a las 7 a.m.

Por otra parte, existe una cita constante que le atribuye a Benjamín Franklin, independentista norteamericano, la implementación del horario de verano tal como lo conocemos en nuestros días, pero es impreciso decir que él fue quien lo propuso y lo implementó; lo que sí es cierto es que cuando él estuvo viviendo en Francia, observo analíticamente porque en verano ahorraban mayor cantidad de velas que en invierno, a lo que notó que se debía a que en verano la luz del sol estaba presente por más horas que en el invierno.

En realidad, fue debido a una carta que envió al diario Journal de París, en edición número 117, fechado el 26 de abril de 1784 en la sección de economía, en la que sostenía que los parisinos ahorraban velas levantándose más temprano, empleando así más luz solar; en su versión traducida al inglés la titularon “An Economical Project”, pero, por lo que hace a la carta, la mandó de forma anónima, y el título en inglés tampoco fue puesto por él.

Sin embargo, la semilla fue sembrada a partir de esta idea, máxime que, Franklin tenía un proverbio en su lengua original, que en su traducción al español versa, “Temprano a la cama y temprano al despertarse, vuelve al hombre saludable, rico y sabio”; por lo tanto podemos atribuirle sólo las ideas que generaron la implementación del horario, más nunca la propuesta formal a cambiar el horario de verano.

Los primeros países en implementar el horario en la época moderna fueron los europeos, de frente a la Primera Guerra Mundial, como Alemania en 1916, después lo siguieron los otros países en guerra, por su parte los Estados Unidos lo hizo hasta 1918, y el hombre que concibió el horario de verano como tal fue el constructor inglés William Willett, en 1905 durante un paseo a caballo antes de desayunar.

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