Coahuila
Hace 1 semana
Cabe reconocer a estos dos personajes de nuestro tiempo, cada uno con una historia de propia: Margarita Talamás, descendiente de comerciantes e industriales palestinos, y Eulalio Gutiérrez, hijo de un famoso general revolucionario y Presidente de a la República.
Fuimos testigos de su desarrollo en esta Saltillo, donde todos nos conocíamos y observamos sus acciones cotidianas. Reconocimos sus fortalezas, valores, habilidades, y desempeñadas con sinceridad y eficiencia en beneficio del estado, a través de cientos de notas, en prensa, radio y televisión.
Nos despojamos del elogio específico, porque para muchos de nuestro tiempo, fue evidente el esfuerzo positivo de cada uno de ellos, donde crearon un entorno de confianza y apoyo incondicional.
El ingeniero Gutiérrez, como Gobernador del Estado, y doña Margarita, su fiel e inteligente compañera en el aquel afamado Inpic (Instituto Nacional de Protección a la Infancia de Coahuila).
Podríamos llenar páginas y páginas de toda la obra de estos de seres incomparables; hoy sólo voy a mencionar algunos aspectos que, por su importancia, creo son los más sobresalientes, amena de otras acciones que seguramente usted recordará.
Él viniendo de un origen netamente campesino, que surge en el ejido San Domingo, municipio de General Cepeda, donde nació su padre don Eulalio Gutiérrez, lógico es suponer que su Administración fuera de amplio respaldo al agro coahuilense y, dentro de esas y otras obras, voy a destacar dos: la doble vía entre Saltillo y Monterrey para convertir a esta carretera en una ruta de 4 carriles, cuando los grandes presupuestos escaseaban, y lo que logró con aumentar unos cuantos centavos al litro de gasolina.
Su otra obra, que fue muy visionaria y que ahora igual que le carretera a la sultana del norte, está muy saturada: el periférico de Saltillo. Creo que el periférico debió llamarse “Ingeniero Eulalio Gutiérrez”.
Doña Margarita desciende del famoso industrial textilero don Emilio Talamás, originario de Belén, en Palestina, y que llegó a Saltillo, junto con sus padres.
Doña Margarita cursó la carrera de Filosofía en la Ciudad de México pero, como primera dama del estado y presidenta del Inpic, desarrolló buenos programas en respaldo a la Administración del gobernador Gutiérrez y, por supuesto, de los coahuilenses. Uno de ellos el Sistema de Educación Especial, pionero o adelantado a algunos estados de la república mexicana, creando una escuela para capacitar a los futuros docentes en esa área, que al principio tuvo concurrencia de alumnos representativos de varias entidades del país.
Doña Margarita Talamás y el ingeniero Eulalio Gutiérrez Treviño dejaron para la posteridad una numerosa familia, pues nada más tuvieron cuatro hijos y nueve hijas, de los cuales sólo crecieron Mario Eulalio, Jaime Luis, María Magdalena, Margarita Leticia, Graciela, Patricia, Laura Elena, Corina María, Martha Elisa, Bettina Elizabeth, José Luis, Javier Eduardo y Norma Estela.
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