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Coahuila

TODOS SOMOS MAESTROS Y MAESTRAS DE VIDA

Por Verónica Marroquín

Hace 4 semanas

QUÉ TAL, MAESTROS Y MAESTRAS DE VIDA

Así es como dice el título, “todos somos maestros y maestras de vida”. Los primeros maestros de vida, sin duda, fueron nuestra mamá o papá, tal vez abuelito o abuelita, nuestro hermano mayor, alguna tía muy cercana. Como ya sabemos, desde que nacemos hay acciones que el ser humano hace sin que haya sido enseñado, decimos que es inherente al hombre, como cuando nace tu hijo o hija, lo primero es tratar de alimentarlo con leche materna, amamantarlo. Por lo general el o la beba abre su boquita buscando comer de inmediato al sentir el roce de la piel, empieza a buscar innatamente el pezón de mamá y empieza a mamar. Por cierto, de lo más bello y sano que puede haber para tu hijo o hija recién nacida. Aunque en ocasiones hay situaciones fuera del alcance que se hace imposible y qué lamentable no poder amamantar. Pero de ahí, empieza un aprendizaje de ambos. Esos bebitos tan indefensos empiezan a ser nuestros maestros y maestras de vida también, nos van enseñando con sus diferentes formas de llanto, si están cansados, si les duele algo, si tienen sueño, hambre, o hay que cambiarles el pañal. ¿Habías pensado en eso? Que tan pequeñitos ya estaban enseñándonos su lenguaje gutural, y de ahí empezamos a repetir sonidos, palabras, y luego frases, les sonreímos, y ellos empiezan a tratar de imitar lo que escuchan y lo que ven. Es algo tan maravilloso, se me viene el recuerdo de esa etapa que viví con cada una de mis hijas y mi cara se trasforma de tanta ternura que irradiaban. Sin duda mis maestras en el arte de ser mamá. Ahora siguen enseñándome… no hay un fin para enseñar y aprender, sin duda. Lo que, si es verdad, en el transitar de la vida, cada uno decide qué y de quién aprender. Así como también es cierto el refrán que dice: MÁS SABE EL DIABLO POR VIEJO QUE POR DIABLO. Tal vez sepan ellos más de tecnología, pero en la experiencia de vida pues les llevamos una ventaja de los años vividos, que, a decir verdad, hay personas que no aplica, ya que, aunque sean grandes de edad, por algún motivo o causa, se quedaron limitados en este arte del aprender y enseñar. No entrare en detalles en esta ocasión, que sería otro gran tema.

Los que tenemos la dicha de tener hermanos y hermanas mayores, pues también nos enseñan infinidad de cosas, y como se dice: cada quien habla de cómo le va en la feria, en esta ocasión la feria de la vida. Elba, mi hermana la segunda, me lleva 5 años, me enseñó a tender mi cama, a doblar mi ropa, y acomodarla en el clóset y cajones. Y debo decir, que para que lo hiciera me decía: ¿unas competencias a ver quién gana? (jaja) vivilla desde chiquilla, era como otra mamá. Pero seguramente yo también le enseñe a ser mamá a ella, siendo mi hermana, siempre compartimos el cuarto, hasta que se fue a estudiar a Monterrey junto con mi hermana mayor Mirna que me lleva 8 años, ella también me enseñó algo, supongo, pero no recuerdo. A decir verdad recuerdo yo de unos 11 años cuando iba a visitar a mis hermanas a Monterrey algunos fines de semana, en ocasiones las acompañaba a la universidad (me encantaba) y Mirna una de sus dos carreras fue Química Bacterióloga Parasitóloga, no crean que es trabalenguas, eso hay que preguntarle a mi papá, pues el fundó esa carrera cuando fue Director de la Facultad de Biología de la UANL, y como toda química, de las primeras prácticas de enseñanza era aprender cómo sacar sangre, y pues ella y sus amigas me agarraron de conejilla de indias, creo por eso soy tan valiente para las inyecciones, gracias hemana (jaja) eso me enseñó a ser valiente con las inyecciones (jaja) y sí, nos decimos “hemana” sin la r, con cariño. El ejemplo de mis hermanos fue muy bueno, eran muy dedicados en el estudio, muy obedientes y muy serios, eso de plano a mi jamás se me dio, ya saben, soy la BIBI. Las abuelitas, grandes maestras también, refuerzan la fe en sus creencias, las mías en Dios y la Virgen, así como mi madre, claro. Sin embargo, hay un sinfín de historias de personas que las enseñanzas las tomaron de la calle, imaginen ustedes, son de todo tipo, así que desde edades tempranas, lamentablemente, aprendieron lo negativo y aterrador de la vida, como son las drogas y prostitución, robo, y hasta atentar con la propia vida y la de los demás, aunque sabemos que esto también se vive dentro de los hogares, lamentablemente. En las calles, tanto como en algunos hogares de todas las esferas sociales, son explotados y abusados, muy lamentable, esta es la otra parte de la moneda que no podemos ocultar, esa escuela de la vida que nos hace aprender lo que en casa no nos enseñan, tanto positivo como negativo.

Todos tenemos un regalo divino que es el libre albedrío, el decidir qué sí y qué no, en circunstancias, claro, normales, de replicar lo aprendido sea para bien o para mal. Y ahí entra esa dualidad del ser humano, hacia dónde te quieres inclinar, hacia la luz, o hacia la sombra. Sin embargo, ya cumpliendo la mayoría de edad, uno va decidiendo qué quiere aprender y de quién, consciente o no, algunos aprendizajes nos han sacado lágrimas sin duda y grandes dolores, y eso es la vida, nadie aprende en cabeza ajena, o al menos muy pocos, ya que cuando alguien te dice no hagas esto, pareciera que le estás diciendo lo contrario. Y ándale, que viene ese aprendizaje que, si no aprendemos la lección, no te preocupes que la vida misma, o nosotros mismos nos generamos esas vivencias nuevamente hasta aprender. De ahí que nosotros nos tropezamos dos veces o hasta más con la misma piedra.

Hay gente muy brillante que nunca estudió, y son o fueron grandes líderes, hombres y mujeres que ya venían con ese chip de evolución, que, sin duda alguna, vinieron al mundo a dejarnos sus mejores enseñanzas. Y por supuesto sin dejar de lado a los maestros y maestras mi gran reconocimiento que trabajamos en escuelas públicas y privadas, que en ocasiones somos mamás y maestras al mismo tiempo con todo respeto y sin generalizar, que, en estos dos años de pandemia, se tuvo que revolucionar la forma de enseñanza en línea todos, o casi todos. En esta etapa tan compleja que tuvimos que vivir mundialmente, no me queda más que mandar mi admiración a todos nosotros que estamos en el área de la educación especial, sobre todo, fue un mega reto para nuestros queridos alumnos, padres de familia y para nosotros, pues fuimos aprendiendo juntos, realmente me sorprendí de su capacidad de adaptación de la mayoría en mi vivencia. Felicidades y bendiciones, maestros y maestras, esperando que hayan pasado un feliz día este pasado 15 de mayo. Dios nos siga bendiciendo en esta misión tan maravillosa e importante para todo ser humano. Gracias a mis maestros y muestras de vida. Y a mis pacientes tan queridos que de ellos también aprendo. Un abrazo fraterno. Diosito por delante.

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