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Por
Leticia Espinoza
Publicado el martes, 22 de julio del 2008 a las 14:00
Saltillo.- Pequeñas torres gemelas que guardan la memoria de la antigüedad. Uno de ellos alberga fotografías de las primeras religiosas que llegaron al Colegio La Paz, mientras que su homólogo tristemente sobrevive al arte o vandalismo de la modernidad llamado graffiti.
Conocidos como “los torreones”, existen en Satillo dos edificaciones de forma circular, con un segundo piso, acompañados de sus respectivas escalinatas. Uno ubicado en la Calzada Madero, en el terreno del Parque Hundido frente a la Panadería Mena, y otro en el Colegio La Paz.
Según el historiador Juan Marino Oyervides Aguirre, los torreones se construyeron entre los años de 1890 y 1910, si se toma como referencia que las edificaciones están amuralladas con ladrillo de barro recocido, material que apareció en Saltillo en 1885 con la apertura de la ladrillera de Dámaso Rodríguez.
Aunque no sabe bien su propósito, el historiador escribe en su libro Relatos del Saltillo Antiguo que de 1900 a 1910 las pequeñas torres se usaron como garitas recaudatorias para registrar y fijar el precio de los granos y mercancías que entraban a la ciudad por el norte y el poniente.
Sin embargo, el mismo autor relata que durante la Revolución, de 1910 a 1914 sirvieron como divisaderos por vigías de todas las fracciones que ocupaban la ciudad temporalmente.
La información recabada por Oyervides Aguirre coincide con los recuerdos de Don Jesús Carlos Mena Suárez, quien desde su nacimiento ha vivido frente a uno de los torreones. “Mi abuela me contaba que por allí pasaban los carrancistas, o los villistas que sitiaban la ciudad, y las torres les servían como punto de vigilancia a los ejércitos”.
Mena Suárez agregó que estas edificaciones también fueron testigos de las épocas de escasez y epidemias. “Decía mi abuelita, Dolores Guzmán viuda de Juárez, que por allí tenían que pasar todos los granos que entraban a la ciudad y hubo un época en que no eran suficientes, sobre todo el maíz. En aquel entonces la mujeres no podían hacer con las manos las gorditas de maíz porque si alguien escuchaba les arrebataban el alimento”, dijo.
Y cuando Saltillo fue presa de la gripa española, Don Carlos Mena narró que los niños se ponían en los costados de las torres para contar la cantidad de muertos que salían para ser sepultados. “Eran cientos de personas, familias enteras”, resaltó.
Sin embargo, desde su panadería, Don Carlos Mena ha sido testigo del descuido de uno de estos edificios. “Está completamente abandonado, lleno de graffiti. En el gobierno de Eliseo Mendoza se empezó a construir el Parque Hundido y se rehabilitó el lugar junto con la torre, pero ya no se le dio seguimiento a la obra y por eso ahora luce como está”, indicó.
El torreón del Parque Hundido luce en el interior como en el exterior pintas de grafiti, junto con un par de ventanas de madera descuidadas y una puerta que sólo conserva la mitad de su pieza.
El otro de los torreones, ubicado en los patios del Colegio La Paz, corre con mayor suerte, pues directivos del plantel se han ocupado de su conservación, exponiendo en él fotografías de las primeras religiosas que llegaron a Saltillo en 1912 para fundar La Paz.
Y pese a sus intentos por cuidarlo, en sus paredes blancas resaltan los garabatos de alguien que burló la vigilancia, como comentó Melindo Sánchez, guardia del plantel. Y es que en el colegio las niñas cuentan que allí cosas extrañas suceden. Cierto o no, los torreones son parte de la Historia de Saltillo.
HISTORIA » 1890-1910 Fueron edificados.
» 1900-1910 Fungieron como garitas recaudatorias.
» 1910-1914 Sirvieron como divisaderos en la Revolución.
» La realidad: uno sucumbe ante el descuido, mientras uno es preservado por las religiosas del Colegio La Paz.
ALGUNAS FECHAS DE LOS TORREONES:
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