Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Patrick Stewart e Ian McKellen: El ‘bromance’ que conquistó Hollywood España busca respuestas sobre segunda grave tragedia ferroviaria de este 2026 Exfiscal Guillermo Zuany, coacusado por operativo con la CIA en Chihuahua, frena orden de captura Muere vocalista de El Bronco y su Banda tras incendio en fábrica de solventes Madre asegura que su hijo perdió un riñón tras golpiza afuera de una escuela en Tamaulipas

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Tragedias que no deben repetirse

Por Cholyn Garza

Hace 4 años

Llevamos una semana y contando, de la dolorosa tragedia en el pozo denominado “Pinabete” en Sabinas, Coahuila.  La esperanza por rescatar a los 10 mineros que quedaron atrapados en la profundidad de la tierra, no se pierde, aunque la razón nos obliga a ver la realidad.

Esa realidad a la que diariamente se han enfrentado quienes trabajan extrayendo el carbón en las minas.

¿Por qué tiene que haber tragedias como la recién ocurrida en Coahuila para que la mirada se dirija al lugar siniestrado?  

Cada vez que una tragedia sucede, se conocen las condiciones reales donde trabajan humildes mexicanos que van dejando su vida en un trabajo arduo que día a día va minando las fuerzas hasta que aparecen enfermedades.

Toda una vida de sacrificios, de ingresar a los llamados “pozos” y no saber si habrán de
regresar.

¿Quién, además de su familia, se preocupa por ellos? ¿El gobierno? ¿Los políticos? ¿Los dueños de las concesiones de las minas?

“Dios sabe por qué hace las cosas”, era una expresión que escuché de mi abuela y luego de mi madre.  Expresiones que tienen gran significado.  Dios permite que sucedan las cosas y es por algo.

¿Quién autorizó la explotación de la mina? Si fue en un sexenio anterior no es justificación para no haber actuado en este gobierno, haberla dejado operando y no efectuar las inspecciones debidas.

Si quien hoy gobierna pudo quitar de un plumazo y por sus pistolas fideicomisos que apoyaban programas sociales. ¿Cómo es que una mina, con altos riesgos para la salud y la vida humana se dejó funcionando?

¿Dónde ha estado todos estos años la secretaria del trabajo? ¿Alguna ocasión ha visitado la mina de Sabinas?  Porque durante la tragedia no se le ha visto.  

No queremos que venga a ponerse el traje de buzo o ayudar en el rescate, pero al menos podría ver las condiciones en que han laborado los mineros durante el tiempo que tienen extrayendo el carbón. 

Sentir empatía con las familias de los trabajadores mineros, hombres de piel curtida por el calor asfixiante de los pozos.  Hombres que han dejado su vida en un trabajo arduo, sacrificado, extenuante y nada prometedor. Porque nadie puede asegurarles que, al ingresar, saldrán con vida para ir a su hogar con su familia y regresar al día siguiente a la rutina por el tiempo que Dios lo decida.

La vida es dura, muy difícil para muchos mexicanos.  Sin embargo, podría aligerarse un poco creando las condiciones de trabajo que proporcionen seguridad.

El tiempo, pero más que nada los accidentes -que en ocasiones se convierten en tragedias- nos ofrecen esa realidad que se esconde en las profundidades, entre paredes o -como es el caso de Sabinas- en la oscuridad de un túnel donde se extrae carbón.

¿Se trabaja con miedo? Sin duda, sí.  Pero a la vez la misma necesidad, el amor a la familia, el compromiso de llevar el sustento al hogar da el valor para luchar contra la adversidad, contra las condiciones infrahumanas que existen debajo de la tierra.

Mientras unos disfrutan las ganancias que les deja la venta del carbón a la CFE por los contratos millonarios que consiguen con la empresa manejada por Bartlet, otros, los más, corren diariamente el riesgo de morir realizando un trabajo pesado y difícil.

Ahora resulta que la explotación de carbón en “El Pinabete” no era legal.  Lo que quiere decir que el gobierno federal no se dio cuenta de la irregularidad existente y permitía los contratos para la compra del carbón.  No hay duda que quienes hoy gobiernan, no son iguales a los que se fueron, son peores.

Lo que se pretende es desviar la atención de los ciudadanos y zafarse de la responsabilidad que al gobierno federal corresponde.  No olvidemos que pronto habrá elecciones en Coahuila, estado del que desean apoderarse a la brava de la misma manera que desean hacerlo con el Estado de México.  No les importa la vida humana, solo mantenerse o llegar al poder al precio que sea.

Mientras unos se exhiben en las redes mostrando su riqueza, presumiendo un auto deportivo de varios millones de pesos (nada que ver con la “pobreza franciscana” que pregona el inquilino de nuestro Palacio Nacional) otros, los que sacrifican su vida por una paga, confían en salir con vida para seguir llevando el sustento a sus hogares.

El rescate se torna difícil; pero para Dios no hay imposible.  Dios bendiga a las familias que esperan ver de nuevo a sus seres queridos; Dios bendiga también a los rescatistas, que los ilumine en esta noble tarea de salvar vidas, exponiendo la propia.

Notas Relacionadas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 4 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 4 horas

Contratará IMSS a 150 médicos especialistas para Coahuila

Hace 10 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 4 horas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 4 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 11 horas

Confirmado y amarrado