Arte

Publicado el viernes, 11 de agosto del 2023 a las 04:00
Saltillo, Coah.- Para la escuela filosófica griega de los estoicos la existencia del mundo se destruía una y otra vez solo para volver a crearse. Un ciclo infinito de repetición en el que cada hecho sucedía de nuevo para arder, siempre y una vez más. En ese sentido, la celebración por el aniversario de la Taberna El Cerdo de Babel es un evento que se repite como el uróboros, ese símbolo que dibuja una serpiente mordiéndose la cola en un círculo eterno.
Marcado por dos fechas importantes, el centro cultural ayer contó con el primer: la exposición anual del artista Alejandro Cerecero que, en esta ocasión, se remite una vez más a cerrar e iniciar su propio ciclo con Por Ejemplo los Griegos…, exposición en la que el pintor regresa a la influencia clásica pero dándole siempre su toque lúdico, pop, contemporáneo.
El tema, apunta el creador a Zócalo, le llegó desde la infancia pues descubrió la cultura helena por medio de un libro de su padre, el también pintor Eloy Cerecero, en donde quedó prendado “por la belleza de los mitos, pero también por la imaginación” de las ilustraciones que guarda el título. Uno que, además, le ha dado ideas para algunas de las obras que se exponen actualmente en el Cerdo de Babel.
Sin embargo, el tema griego ha sido un pilar en la obra de Cerecero que aparece desde inicios de este siglo y que este año retornó con fuerza porque “vi la exposición de un artista inglés que tomaba las musas y hacía caricaturas. De ahí que me gustara la idea de tomar lo clásico de los griegos, lo solemne de su arte, y jugar con ello”. El título, en cambio, proviene de un chiste local: recordar las pláticas con el dramaturgo Luis de Tavira con quien tomó un curso y cuya frase esencial era “por ejemplo los griegos…”.
Así, esta muestra recupera temas míticos a la vieja usanza, como el de Jasón y los Argonautas, el mito de Priapo quien con su inmenso falo llegó a ser reconocido como un señor de la fertilidad, más que un motivo de censura como podría serlo actualmente. Así, Cerecero también encuentra la diversión en mezclar esa cultura con las ideas contemporáneas: avionetas que cruzan los cielos del mar Egeo en el que navega el barco Argos; sombras conocidas que se reflejan sobre una pared en el mito de la caverna de Platón, o simplemente recupera a modo de homenaje y parodia el estilo heleno con sus historias, por ejemplo, el de el héroe Belerofonte y su fiel corcel Pegaso.
Pero Por Ejemplo los Griegos…, es también una crítica “a los tabúes actuales. Por ejemplo Priapo ahora sería censurado, pero en aquellos tiempos era un símbolo de fertilidad. ¿Y qué mayor símbolo de la fertilidad que los órganos sexuales que son los dadores de vida? Sin embargo ahora los tabúes nos dicen que de eso no se habla” apunta y agrega que “Afrodita también, que es el dios del amor, pero no del amor que pensamos, sino del amor erótico, es para conocerla porque hay muchas cosas que tenemos olvidadas. Esta obra es como para redescubrir la historia de los griegos: aquí yo tomo una historia, una imagen y juego con ella, pero cada una tiene un código QR que, al leerlo, te manda a la historia original; así ves mi propuesta pero también lo original”, comentó el también docente de la Escuela de Artes Plásticas Rubén Herrera.
Es por ello que El Cerdo de Babel puede verse, también, como un hecho que se repite en el tiempo: un lugar para conversar, compartir ideas, discernir sobre la belleza y el gusto del vino. Es, pues, a la usanza helena, un ágora contemporánea movida por la charla y la amistad.
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