Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Trump escala tensión comercial con Corea del Sur, anuncia aumento de aranceles al 25% Capturan a presunto homicida de trabajador de centro de rehabilitación en Guadalupe Enamora la cinta mexicana ‘La Cazadora’ en Sundance Mateusz Bogusz abandona México para cerrar su fichaje con el Houston Dynamo Suspende México envío de petróleo a Cuba

Zócalo

|

Clasificados

|

Información

< Clasificados

Clasificados

Trenazo de Puente Moreno, una tragedia difícil de olvidar

  Por Leticia Espinoza

Publicado el martes, 4 de octubre del 2011 a las 14:00


A casi cuatro décadas del suceso, participantes en rescate lo recuerdan como si fuera ayer

Saltillo, Coah.- Sólo el canto de los pájaros, el ladrido de los perros y el sonido del viento, se escuchan en Puente Moreno, nada logra inquietar el alma de los miles de peregrinos que murieron hace 39 años, en la tragedia de ferrocarril más grande que haya vivido Saltillo, historia narrada y repetida a través de las voces de héroes y ferrocarrileros.

RECUERDOS

» En 1972, año de la tragedia ferroviaria de Puente Moreno, Saltillo no contaba con cuerpo de bomberos; el cuerpo de la empresa International Harvester acudió al llamado; tardaron tres cuartos de horas para apagar el incendio. Contaban con un camión con 400 metros de manguera, una bomba de mil 500 galones por minuto y un tanque de 5 mil litros de agua.

» Algunos dicen que la cifra de víctimas fue de 300, otros de 600, pero las voces hablan de que eran casi 25 carros con 100 personas, y muchos quedaron desaparecidos, confundidos entre miles de restos humanos.

Tiras de papel color amarillo y morado se mueven al compás del viento en el desolado lugar, que se convierte en el monumento de la víctimas y el recuerdo de los sobrevivientes, se trata de marcas dejadas por los peregrinos que una vez más oraron por los muertos y participaron de las actividades de la capilla de San Francisco de Asís, ubicada al sur de la ciudad, a unos cuantos minutos de Puente Moreno.

De aquella tragedia, donde, según unas versiones, murieron miles de saltillenses que habían acudido a Real de Catorce para celebrar las fiestas de San Francisco de Asís, sólo quedan relatos de sangre, fuego y fierros retorcidos, traducidos a una gran injustica.

RELATO DE UN HÉROE

“En aquel tiempo yo era comandante de bomberos de la International Harvester (hoy John Deere). Al cuarto para las once me avisaron de un incendio de una máquina en Puente Moreno. En el camino vimos ambulancias, a medida que nos íbamos acercando nos dimos cuenta que las llamas estaban muy altas, vimos muchas gente y había hasta militares”, cuenta Juan Beltrán.

Este hombre narra que al llegar a la dantesca escena se concretaron a apagar el fuego y, al terminar, siguieron las labores de rescate, pues había mucha gente lesionada y se tuvieron que apoyar con ambulancias de Monterrey.

“El fuego se ocasionó porque las máquinas se colisionaron, cuando pasaron de la curva se fueron al arroyo y al colisionar carro sobre carro se provocó el desastre, eran más de los 600 que dijeron; yo pienso que venían 25 carros y cada uno traía 100 gentes, mucha gente desapareció, no supieron dónde quedó”, dice.

Afirma que la ciudad aún no contaba con un cuerpo de bomberos como hoy, así que realizaron equipo con el cuerpo de bomberos del Grupo Industrial Saltillo, y tardaron tres cuartos de horas para apagar el incendio, porque el diesel estaba muy caliente.

Explica que llegaron con un camión con 400 metros de manguera y una bomba de mil 500 galones por minuto y un tanque de 5 mil litros de agua, y con esos implementos sofocaron las llamas que consumían la vida de los peregrinos que trataron a toda costa de rescatar.

“Fue una de las cosas muy tristes; había mucha gente llorando de la impotencia, de no poder hacer nada; inclusive nosotros tampoco no podíamos hacer nada cuando las llamas avanzaban a la gente, era algo desgarrador, porque nos tocó incluso recoger los restos de la gente en bolsas negras”, describe.

Dice que ese día participaron seis bomberos junto con el que comandaba la cuadrilla, además fueron apoyados por una cuadrilla de 30 hombres que integraban las brigadas de seguridad e higiene de la empresa Harvester.

El ex bombero, señala que inició desde muy joven su labor como apagafuegos, pues recibía capacitación en California y durante 14 años recibió la instrucción para socorrer en accidentes, como el trenazo de Puente Moreno.

Él, como cientos de héroes anónimos, quedó marcado por una de las desgracias más grandes de Saltillo, que hizo palpable la falta de cuerpos de rescate. Pues si bien desde el 20 noviembre de 1950 la empresa Harvester autorizó que su equipo de bomberos prestara servicio a la comunidad, no fue sino hasta 1981 que Saltillo tuvo su propio Cuerpo de Bomberos, del cual se honra en ser precursor.

Don Juan menciona que se desempeñó como bombero hasta 1984 y hace unos días recibió un reconocimiento por parte de la Cámara de la Industria Restaurantera, para agradecer su servicio a la comunidad: “qué bueno que se acuerdan de nosotros, han pasado muchos años, yo empecé a la edad de 17 años en Harvester y me dio mucho gusto que se acordaran de mí. Ahorita tengo 70 años, y en aquel tiempo tenía 30 años”, dice entre la alegría y la nostalgia.

MIEDO INVADIÓ AL GREMIO FERROCARRILERO

De aquella tragedia, el mérito fue de los rescatistas y de la comunidad que se armó de valor para apoyar, mientras que el miedo hizo presa a los ferrocarrileros, a quienes se les juzgó de conducir alcoholizados el tren peregrino, intriga que más adelante se desmintió, como lo afirma Jesús Alberto Balderas.

“Yo inicié el 1 de enero 1972; tenía ocho meses cuatro días en Ferrocarriles Nacionales de México, cuando se suscitó esa tragedia enorme. Yo sabía que en cualquier lugar había accidentes, pero es el destino de la vida, y seguí mi carrera hasta jubilarme como maquinista”, dice Jesús Alberto Balderas, quien hoy es secretario de la Coalición de Socios Ferrocarrileros Jubilados Integrantes del Fideicomiso 5012-6.

Recuerda que el 4 de octubre salió de trabajar a las 23 horas con 45 minutos, que fue la hora del accidente, cuando el tren peregrino venía desbocado sin frenos a 120 kilómetros por hora, cuando por esa curva tenía que haber marchado a 45 kilómetros por hora.

Dice que a las 3 ó 4 de la mañana se empezaban a escuchar ambulancias, pero no fue hasta las 6 de la mañana que despertó y acudió a la estación de ferrocarril.

“Fui a la estación de Luis Gutiérrez y Emilio Carranza. Nos enteramos que la cosa había sido muy grave y como trabajador ferrocarrilero nos exhortaron a ayudar”, relata.

“Me trasladé en una máquina de patio; iba el señor Villaseñor, gerente de Ferrocarriles y otras autoridades. Llegamos y se veía todo muy desolador, de sólo pensar, sentir y ver, era un impacto muy grande al ver la escena tan desgarradora; los muertos, unos colgando, otros decapitados”, narra.

Dice que a sus 17 años y con la tristeza en su alma ayudó hasta donde pudo, pues entre los fierros retorcidos y el equipaje había heridos atrapados, y él sólo recuerda que le tocó darle la mano a una persona para que saliera de uno de los carros y caminó con ella 2 o 3 metros, hasta que llegaron a los socorristas para llevársela.

Menciona que al interior del gremio ferrocarrilero el ambiente era de tristeza y miedo, y sin embargo, el servicio de carga no se suspendió, pues habían construido una nueva vía, mientras que Ferrocarriles Nacionales de México tardó más de una semana en reparar la vía dañada por el descarrilamiento.

“Hubo muchas personas que la tragedia nos llegó hasta adentro; miedo, nostalgia, buscar la forma de encontrar los errores y capacitarnos más para que las tragedias no sucedieran, porque sabíamos que los compañeros que quedaron vivos tuvieron problemas con la justicia y pasarían parte de su vida en prisión, porque los errores muchas veces son humanos y en este caso fueron máquinas que ya estaban muy fatigadas”, dice Jesús Alberto Balderas.

JUZGADOS INJUSTAMENTE

Externa que partir de aquella tragedia se tomaron cartas en el asunto, al ver que la situación se veía crítica se compraron coches en Estados Unidos y Canadá, porque las que se destinaban a pasajeros ya tenían más de 25 años, mientras que la tripulación se capacitó más, y al paso del tiempo se supo la verdad, la forma arbitraria como se juzgó a la tripulación encabezada por el maquinista Melchor Sánchez Chavarría.

“A mí me tocó llamar al maquinista; era parte del personal, un hombre recto, allí era donde se contravenían las cosas, porque las personas que manejaban esos trenes eran las adecuadas, tenían la experiencia y tiempo, ellos no venían alcoholizados como se dijo”, reitera.

Carlos Ramos Macías, quien forma parte de la Coalición de Socios Ferrocarrileros Jubilados Integrantes del Fideicomiso 5012-6, tampoco puede olvidar aquella injusticia que sufrió la tripulación, pues aun estando heridos, fueron apresados y culpados del accidente que fue ocasionado no por su poca pericia e irresponsabilidad, sino porque los vagones eran chatarra.

Dice que le tocó fungir como chofer de Víctor Álvarez Terraza, comisionado para la investigación del accidente ferroviario, y fue él quien descubrió que los carros tenían casi 25 años de vida y habían sido comprados en Rusia. Luego de realizar un peritaje, contaba con documentos donde el juez auxiliar dio por escrito su declaración, de que en las maletas de los maquinistas no se encontró una sola botella de alcohol.

“Había muchos testimonios a favor, pero no se los tomaron en cuenta las autoridades, yo ayudé porque mi concuño era garrotero y no pisó la cárcel, porque huyó, porque a los ferrocarrileros se nos aplicaba la Ley Portes Gil, para cualquier accidente directamente a la penitenciaría”, relata Carlos Ramos.

Dice que han pasado 39 años y aún recuerda que el conductor del tren traía el pantalón roto y estaba herido. Era Melchor Sánchez, junto con sus compañeros, quienes lo único que esperaban era la cárcel. “Ellos fueron honestos y su castigo sí fue una injusticia que todas las familias sufrieron, porque unos años más tarde los trasladaron a Piedras Negras. Después se supo toda la verdad, lo que hoy se sabe es que eran inocentes”.

Notas Relacionadas

Brío Natural ofrece clase pública

Hace 1 dia

Surgen compras de pánico por tormenta invernal en Piedras Negras y Eagle Pass

Hace 2 dias

‘Atrévete a sentir’: inaugura temporada la Compañía de Ópera de Saltillo

Hace 3 dias

Más sobre esta sección Más en Clasificados