A mediados del siglo pasado se disputaba el campeonato de la Temporada Invernal de la Liga Municipal de Beisbol de Saltillo.
El escenario era el antiguo Estadio Saltillo, ubicado donde ahora es el edificio de la escuela secundaria del Estado Profr. Federico Berrueto Ramón.
El aguerrido equipo del Ojo de Agua y el de las Fábricas El Carmen, de los señores Arizpe de la Maza, protagonizaron uno de los juegos más maravillosos de que se tenga memoria en el beisbol amateur local. El partido estaba empatado a una carrera.
Al bat estaba un tremendo hitero, Oscar “La Barredora” Lumbreras, motociclista del Tránsito de Saltillo, contemporáneo de Óscar Flores Tapia, quien posteriormente llegaría a ser controversial gobernador de Coahuila. Como suele decirse en el argot de la crónica deportiva, “la casa estaba llena de agua”, había corredores en primera, segunda y tercera, ¡y no había out!
Julián Monsiváis Martínez, del equipo Ojo de Agua, cubría el jardín izquierdo. Julián Gloria era el lanzador. Al primer disparo a home “La Barredora” sacó un elevado que techó literalmente a la tercera base. Monsiváis emprendió una veloz carrera y capturó la bola. Los corredores se habían movido de las almohadillas, pues la señal del mánager de los mezclilleros era salir disparados, fuera cual fuera el resultado del bat de Lumbreras, pues no había out y ellos cerraban el juego, ¡lo tenían prácticamente en la bolsa!, como solía decirse antaño.
La tercera base la cubría otro magnífico pelotero del Ojo de Agua, Encarnación “Villa” Córdoba, a quien Julián le tiró la bola, este pisó la colchoneta y la lanzó al segunda base; José “La Negra” Ortiz, quien hizo lo propio para realizar una difícil hazaña del beisbol de todos los tiempos: ¡el triple play! Para concluir la entrada sin pena ni gloria, sin vencedor, ni vencido.
Se fueron hasta la décimasegunda entrada y el juego tuvo que ser suspendido, pues el Estadio Saltillo no tenía iluminación artificial, bueno ni pasto, se jugaba en un terreno apisonado.
Julián Monsiváis, protagonista central de esta heroicidad al momento de escribir esta crónica, cuenta con casi 100 años.
El equipo de beisbol del Ojo de Agua era un conjunto muy pobre, integrado por muchachos de la barriada, contaba con uniformes raídos y algunos con camisolas o bombachos de diferentes colores, y la utilería (guantes, bates y pelotas) apenas se completaban para los nueve jugadores.
¡Jugábamos con el corazón!
En beisbol, un triple play es un evento que se da en extremadamente raras ocasiones. Hay muchas maneras de ejecutar un triple play. La mayoría de las veces se realizan con corredores ubicados en primera y segunda. Típicamente, lo que ocurre es un batazo en dirección al campo corto o tercera base. Pero en esta ocasión fue un elevado al jardín izquierdo, lo que hizo más difícil la ejecución de la jugada.
El partido se reanudó al día siguiente y el modestísimo equipo del Ojo de Agua resultó ganador.
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