Turquía, comandada por Arda Güler y Kenan Yildiz, logró el regreso, veinticuatro años después, a la fase final de un Mundial, algo que se le resiste a Kosovo, derrotada 0-1 en Pristina por el gol del atacante Kerem Akturkoglu.
Pocas veces tendrá tan cerca el acceso a la fase final de un gran evento el combinado kosovar, independiente desde hace una década, que se quedó en puertas de un Campeonato del Mundo. Pero fue inferior, superado por la experiencia de los jugadores otomanos, más acostumbrados a momentos relevantes.
Es el caso de Güler, que fue de menos a más, y de Yildiz, por momentos el mejor del combinado, desequilibrante.
Turquía, que jugará en el Grupo D del Mundial junto a Estados Unidos, Paraguay y Australia, prolongó su buena dinámica, invicta en seis encuentros, y resistió la insistencia local, con llegadas peligrosas de Kosovo que fueron contenidas por su defensa y portero.
Tras un inicio complicado, Turquía logró equilibrar el juego y generar peligro, mientras que Kosovo también estuvo cerca de anotar, incluso con un disparo al larguero.
El partido se decidió al inicio de la segunda parte, cuando Kerem Akturkoglu anotó el único gol tras una combinación con Orkun Kokcu, superando al portero Arijanet Muric.
El gol frustró al equipo local, que intentó reaccionar, pero se encontró con un sólido desempeño del arquero turco.
Finalmente, Turquía resistió y selló su objetivo, logrando su tercera participación en una fase final mundialista (tras 1954 y 2002), mientras que Kosovo se queda nuevamente a las puertas.