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Publicado el sábado, 27 de diciembre del 2008 a las 16:59
México.- La escultura del siglo XVII de la Virgen de la Bala, protectora de quienes tienen profesiones peligrosa y corren el riesgo de ser alcanzados por municiones asesinas, fue localizada tras más de un siglo de considerarse desaparecida, después de que fue robada en el año 1901.
Con la localización de esta escultura, Nain Alejandro Ruiz Jaramillo, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ganó la mención honorífica del premio Francisco Javier Clavijero 2008, que otorga el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a la mejor tesis de licenciatura en Historia y Etnohistoria.
En su tesis titulada “Nuestra Señora de la Bala, Virgen Protectora del oriente de la ciudad de México”, Ruiz Jaramillo da a conocer la localización y origen de veneración de esa escultura virreinal de madera estofada, con una altura aproximada de treinta centímetros.
A esta virgen, que tiene una historia de milagros y devoción de más de tres siglos, se le considera protectora de quienes tienen profesiones peligrosas y corren el riesgo de ser alcanzados por municiones asesinas, así como patrona de los matrimonios, abogada de las mujeres embarazadas y parturientas.
Es considerada como uno de los cuatro baluartes religiosos que fray Francisco de Florencia difundió como protectores de la ciudad de México, al oriente Nuestra Señora de la Bala; al poniente la Virgen de los Remedios; al sur la de la Piedad y la de Guadalupe al norte.
El investigador indicó que la tradición de devoción a la Virgen de la Bala inició en el siglo XVII, cuando la imagen realizó el primer milagro.
“La tradición oral cuenta que en el pueblo de Ixtapalapa vivían unos esposos cerca de la orilla del lago de Texcoco. Este matrimonio se distinguía por su armonía y por ser un gran ejemplo de amor mutuo, hasta que el demonio consiguió sembrar en ellos la discordia”.
“Enloquecido por los celos, un día el esposo decidió matar a su mujer, tomó una pistola y le disparó, para salvaguardarse la mujer tomó como escudo una pequeña imagen de la Virgen con la advocación de la Inmaculada Concepción y en el momento del disparo la munición fue detenida milagrosamente por la escultura religiosa, quedando incrustada en la peana, la bala quedo tan bien encajada que no se ha podido sacar”, contó el historiador.
La Virgen fue sorteada entre las iglesias de la ciudad de México y resultó ganador el entonces templo del hospital para leprosos de San Lázaro. De hecho, por sus milagros en este lugar se fundó, en honor a la imagen, una cofradía dedicada a atender a los leprosos pobres.
En 1901 la imagen fue robada del templo del Hospital de Jesús de Nazareno y en 1913 el clérigo Rosendo Pérez Yniestas la localizó en el Monte de Piedad, pagó el monto del empeño, la rescató y decidió regresarla a la parroquia de San Lucas Evangelista, en Iztapalapa, lugar de donde era presbítero.
A partir de esa fecha la imagen ha sido venerada y resguardada por los nativos del pueblo del oriente de la ciudad de México; sin embargo, ahora se le rinde culto en el templo del Señor de la Cuevita, ubicado en la misma demarcación.
Ruiz Jaramillo comentó que la importancia de su trabajo de cinco años de investigación radica en que encontró una imagen que estuvo considerada como desaparecida desde 1901, así como el dar a conocer su culto.
Desde el punto de vista de la historia del arte, la importancia radica en presentar la conservación de la misma imagen, el rescate que se hace de ésta, dar a conocer que existe el templo en que se venera, la trascendencia histórica y la atención del mal del lepra”, añadió./JGM
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