El funeral de Román Alberto Cepeda reunió a buena parte de la clase política coahuilense. El gobernador Manolo Jiménez acudió acompañado de su esposa, Paola Rodríguez, en una muestra de respaldo institucional y personal hacia la familia del alcalde fallecido. También estuvieron el fiscal Federico Fernández, el secretario de Gobierno, Óscar Pimentel González; el coordinador estatal de Mejora, Gabriel Elizondo Pérez y el subsecretario de Gobierno, Diego Rodríguez Canales.
Más allá de las diferencias políticas o de las circunstancias que marcaron los últimos meses de la administración municipal, la despedida mostró a un grupo político cerrado en torno a quien gobernó Torreón hasta el último día de su vida.
Mal recibido
Las condolencias de Antonio Attolini Murra por la muerte de Román Alberto Cepeda no cayeron bien en Torreón. Al diputado de Morena no lo bajan de oportunista, sobre todo por el tono y el momento del mensaje.
Attolini debería de saber que que en política hay gestos necesarios, pero también hay límites.
Presencia incómoda
Otro que llamó la atención fue Carlos Román Cepeda, hermano de Román Alberto, quien acudió al funeral y aseguró que estaba ahí por solidaridad con la viuda y los hijos del alcalde.
Sin embargo, entre quienes conocen la historia familiar, su presencia no pasó inadvertida. La relación entre hermanos llevaba años distante y las diferencias eran conocidas en los círculos cercanos. Por eso, más de uno vio el gesto con reserva.
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