Seguridad
Por
Leticia Espinoza
Publicado el martes, 13 de enero del 2015 a las 16:11
Saltillo, Coah.- La tarde del 2 de septiembre de 2014 se quedó grabada en su mente, fue el día que agentes del GROM ingresaron con violencia a su domicilio para llevárselo, lo acusaron de un robo del cual se declara inocente, aunque nadie le ha dado la oportunidad de defenderse.
Un tatuaje de estrellas en uno de sus brazos distingue al joven de tez morena, es Juan Antonio Salazar Tristán.
Los días en el penal lo han llevado a reflexionar sobre su vida y sus amistades, pues revela que una mala compañía fue la que lo involucró en el robo del cual lo acusan.
“Las malas amistades no te dejan nada bueno, uno de los chavos con los que vengo ya había estado aquí y él mismo nos dijo que nos había traído para no venirse solo; él nos echó la culpa a mí y otro chavo que ni conozco, lo conocí cuando nos agarraron”, dice.
Explica que la persona que lo involucró en el robo tenía poco de haber llegado al mismo barrio, habían cruzado pocas palabras y no se explica por qué lo culpó de un delito que, insiste, no cometió.
“Aquí lo mejor es no meterse en problemas para estar bien, y salir adelante por mis hijos y estar con mi familia es lo que más sueño”.
EL DELITO
“Me acusaron de un robo, de un asalto, pero la mera verdad nosotros ni en cuenta. Llegaron a mi casa los del GROM; de hecho, mi esposa estaba embarazada y perdió al niño por ese susto que me pusieron los agentes”, relató.
“Yo llegué de trabajar, tenía como 20 minutos que acababa de llegar de trabajar, saqué la moto y fui por mi niño con mi suegra y ya cuando llegué estaban los agentes en la esquina de mi casa. Yo llegué a mi casa y me metí como si nada y me acosté con mi esposa, pero luego llegaron, me tumbaron la puerta y nos apuntaron; yo sentí cuando ella dio el brinco. Ya cuando me tenían detenido, a los tres días me di cuenta que se le vino el bebé que íbamos a tener”, detalla.
Juan Antonio Salazar Tristán fue detenido por el robo a una tienda de conveniencia, ilícito que según él fue prefabricado, pues incluso fue sometido a golpes por los del GROM para declararse culpable, obligándolo a dejar sus huellas digitales en unos cuchillos con los que presuntamente habría amedrentado a los empleados del comercio.
Sin embargo, tras cinco meses en el área de procesados no ha recibido información sobre el estatus de su caso:
“No traigo licenciado, no tengo recursos para traer un licenciado, y la mera verdad los licenciados de aquí no te dicen nada, ni si quiera te hablan, tengo cuatro meses aquí y nunca he visto un abogado de oficio”, dice.
Explica que antes de ser detenido por las autoridades laboraba como encargado de un lavado de autos, y anteriormente en una empresa armadora, pues él es el único sustento en su hogar.
“La mera verdad eso no se hace, tengo a mis dos niños y ahorita ¿quién está viendo por ellos?, nadie. Sí tengo un hermano más chico que yo, y me echa la mano, se salió de estudiar para echarme la mano”, refiere.
El joven padre de familia trata de sobrellevar los días en el penal con las visitas que recibe de su familia; a la espera de saber el rumbo que tomará su caso aprende el oficio de carpintería.
ch
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