Coahuila
Hace 4 años
Este fin de semana está de fiesta mi pueblo, mi barrio El Ojo de Agua, como cada segundo domingo de septiembre, como hace más de 100 años en que nace la devoción por el Santo Cristo, ubicado en una iglesia sobre el cerrito, que al inicio del Saltillo sirvió como garita a los colonizadores españoles y portugueses, (construcción pequeña, normalmente a modo de torrecilla elevada con ventanillas largas y estrechas, que se coloca en los puntos salientes de las fortificaciones y puestos militares para abrigo y defensa de los centinelas).
El edificio del templo es modesto de tipo greco romano, cuya construcción se inició en 1894 y concluyó en 1917. La primera piedra fue colocada por el obispo Santiago de la Garza Zambrano.
El nombre inicial de este lugar fue el de Presidio de Santiago del Ojo de Agua del Saltillo, en el año 1555, (hay varias fechas sobre el hecho). Ahí cuenta la leyenda se meció por primera vez la ciudad y nace el nombre de El Saltillo, por la pequeña cascada que brotaba del ojito de agua que emanaba del venero eterno que sigue fluyendo y que caía hacia el arroyo La Tórtola.
¡Se nos hizo el Saltillo! clamó uno de los soldados europeos, que cansados y sudorosos llegaron al lugar donde decidieron crear una villa y aprovecharon las aguas del venero para irrigar las primeras siembras de granos y hortalizas, tener ellos agua suficiente para la supervivencia y dar de beber a los animales.
La devoción hacia el Santo Cristo nació por la fe de unas damas que pidieron al todo poderoso por la salud de un niño y su madre, que habían caído de un burro y presentaban lesiones graves. Ambos sanaron y los colonos del barrio comenzaron una ardua tarea para primero construir el templo y luego traer desde Roma el Cristo original, que aún prevalece en la escena religiosa, imagen bendecida por el milagroso José María Echavarría y Aguirre, tercer obispo diocesano del Saltillo.
Al principio, el cerrito no tenía gradas y los vecinos hicieron una colecta entre la comunidad saltillenses para construirlas. Ellos pusieron la mano de obra.
La iglesia ha sido restaurada en varias ocasiones, las principales se dieron entre los años 1947 y 1957 en que se construyó el campanario y el nicho, donde se encuentra el Santo Cristo, así como el de la Dolorosa y San Juan, además se colocó el piso de mosaico.
Como activo testimonio de la cuna de la ciudad, ahí permanece el Ojo de Agua, bajo el barranco donde se edificó la iglesia. En su interior, como hace cientos o quizá miles de años, se deja ver el frescor del agua que los creyentes beben con fe para curar sus males. El líquido emana de una gruta que al principio caía hacia el arroyo de la Tórtola, para crear una pequeña cascada que dio origen al nombre de la ciudad: El Saltillo.
Este fin de semana está de fiesta mi pueblo El Saltillo del Ojo de Agua. Cientos de personas venidas de muchos lugares rendirán homenaje a la imagen que resguarda la iglesia sobre el cerrito. Las calles de mi barrio lucen adornos de papel, la iglesia porta sus mejores galas para recibir a los visitantes, las peregrinaciones, las flores, las procesiones de las ceras y los danzantes, encabezados por el grupo denominado Tlaxcalteca, fundado por aquel viejecito vendedor de tierra para las macetas don Andrés Vázquez.
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