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Un canto de vida muy mexicano

  Por Redacción

Publicado el jueves, 12 de marzo del 2015 a las 15:01


Yuitia afina su violín mientras levanta la mirada al cielo. Sus ojos reflejan la historia de un pueblo

OMAR SOTO | Saltillo.- Yuitia afina su violín mientras levanta la mirada al cielo. Sus ojos reflejan la historia de un pueblo. Es de piel morena, viste un traje de manta que simboliza a sus antepasados, calza unos huaraches de piel y porta un morral con imágenes tejidas a mano, que con su simbología hacen referencia a la naturaleza.

Viviama acompaña a Yuitia. Ella toca la vihuela, un instrumento muy parecido a la guitarra pero más pequeño y con sólo cinco cuerdas. En su cuello lleva un collar en forma de flor, que simboliza al peyote, su planta sagrada, hecho con chaquiras e hilo. La artesanía es una de sus fuentes de ingreso y una de las prácticas más ancestrales que distinguen a su pueblo.

El tercero y más joven del grupo se llama Niurame. Él interpreta el contrabajo, o también llamado “tololoche”. Lleva puesto un pants y una sudadera. Cuenta que tiene dos años tocando música tradicional junto a Viviama y Yuitia, pues la prevalencia de su pueblo se debe a que los jóvenes han decidido seguir respetando sus costumbres y tradiciones.

Son orgullosamente huicholes, una de las etnias que ha logrado permanecer “pura” desde los tiempos de la Conquista.

Perciben al mundo desde una dimensión sagrada y de unión. Son originarios de Santa Catarina, Jalisco. Están de paso por Coahuila y juntos recorren el país bajo el nombre Huichol Cerro Amado.

Les gusta tocar la música típica de su pueblo, la que habla de la Luna, el Sol, las montañas, los árboles, su música es un tributo a la
naturaleza.

La fría mañana de marzo despunta y los músicos deleitan a los transeúntes de la calle Victoria. Las melodías son alegres y las letras son entonadas en wixárika, su lengua natal.

“Cantamos en nuestra lengua tradicional, la wixárika, nos gusta que la gente conozca un poco de nosotros. Aquí la gente nos ha tratado muy bien”, comenta Niurame.

Después de unos cuantos minutos y de unas cuantas monedas, los integrantes de Huichol Cerro Amado recogen sus pertenencias para ir a caminar un rato. Dicen que no les gusta estar en un mismo lugar mucho tiempo, que si la Tierra se mueve, ellos también deben
hacerlo.

CH

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