Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Pierde Halle Berry custodia principal de su hijo de 13 años Aseguran tres armas y 698 cartuchos en aduanas de Tamaulipas y Chihuahua Tele Zócalo Nocturno / 29 de octubre de 2026 Mujeres dedican al trabajo de cuidados el triple de tiempo que los hombres: ONU Mujeres INE ordena a los partidos que postulen mujeres en al menos nueve de 17 gubernaturas en disputa

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Un canto etéreo a la memoria: honrando a los muertos en distintas partes del mundo

Por Sandra Rodríguez Wong

Hace 3 años

Mictlantecuhtli, señor del inframundo, reinaba el lugar del destino final de las almas de los mexicas, Mictlán. Tras abandonar la existencia carnal, cada alma azteca debía encontrar el descanso eterno. Para ello, atravesaba en compañía de un xoloitzcuintle, los peligros de los nueve niveles del reino en busca de su paraíso, el sitio de las almas descarnadas.

Distinto a la idea cristiana, el lugar al que iban los muertos para el pueblo prehispánico no era un sitio de castigo ni sombrío, pues tenía relación con el origen de la humanidad. Tampoco tenía relación con el comportamiento en vida del fallecido, más bien dependía de la forma en la que había muerto.

En la historia de la humanidad, la idea de la vida y la muerte siempre se han enlazado en una danza misteriosa de encanto y devoción. En México, el Día de Muertos es una festividad ancestral que surge desde el corazón mismo de nuestras raíces.

En nuestro país, el aroma dulce de las flores de cempasúchil impregna el aire de cada calle y de cada lugar, el día 2 de noviembre.

Los caminos del panteón se iluminan con velas y las calles se visten con coloridos altares. En cada uno de ellos, fotografías de aquellos que partieron, rodeadas de alimentos, bebidas y objetos que solían amar en vida, creando con esta tradición, un puente mágico entre dos mundos. La alegría y la nostalgia, se entrelazan como un tributo a nuestros muertos.

La reverencia a nuestros antepasados la encontramos en casi en todas las culturas. En Japón, por ejemplo, se teje en una tradición llamada Obon, también conocida como Urabon o Matsuri. Durante esta ceremonia, las almas regresan a casa y son recibidas con farolillos de papel que iluminan las calles y los altares familiares. Bailar con gracia y devoción alrededor de las tumbas, acompañados de tambores y flautas, es un tributo lleno de respeto y amor.

En el vasto continente africano, encontramos el Día de los Antepasados, una festividad que une a las comunidades en un abrazo ancestral. Los tambores resuenan al compás de los corazones que laten en sincronía, mientras se llevan a cabo danzas rituales y se encienden hogueras para guiar a los espíritus en su regreso. En medio de este fervoroso encuentro, se comparten historias y se transmite sabiduría que perdura al paso del tiempo.

El festival de Gai Jatra, en Nepal, se convierte en un remanso de consuelo y esperanza para los que han perdido seres queridos. Durante esta celebración, las calles se llenan de personas vestidas con atuendos extravagantes y máscaras, simbolizando a los difuntos. El aire se impregna de risas y canciones, mientras los corazones se liberan de la tristeza, honrando a aquellos que partieron.

En China, el Festival Qingming, despliega su manto de reverencia y gratitud hacia los ancestros. Las tumbas son visitadas y adornadas con flores, se queman inciensos y se ofrecen alimentos como muestra de respeto. Las cometas alzan vuelo en el cielo, llevando consigo deseos y plegarias que se elevan hacia los cielos, conectando el mundo terrenal con el espiritual.

En cada rincón del planeta encontramos manifestaciones únicas, tradiciones que enaltecen la memoria de aquellos que han partido. Son puentes que unen el pasado y el presente, que nos invitan a recordar y a mantener viva la esencia de quienes nos precedieron. A través de estas ceremonias, el amor y la gratitud florecen, y los corazones encuentran consuelo en el legado de nuestros seres amados.

Así, en cada latido del mundo, resonamos en un coro universal de respeto y honra, recordando que la muerte no es el fin, sino un tránsito hacia lo eterno. En estas tradiciones, encontramos el abrazo cálido de la memoria, y en cada gesto, una promesa de amor que trasciende el tiempo.

Honremos a nuestros muertos con el canto de nuestras almas, entrelazando nuestras historias y tradiciones en un mant

Notas Relacionadas

Del clan Taddei

Hace 1 hora

Reclama empresario a Taddei por negocios electorales en Coahuila

Hace 2 horas

Propone Gabriel Elizondo dar certeza jurídica al traslado de combustible para maquinaria

Hace 3 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 1 hora

Del clan Taddei

Hace 10 horas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 10 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes