Arte
Publicado el martes, 19 de mayo del 2026 a las 15:25
Bogotá.- La historia de ‘La Plegaria’ (1949) es tan fascinante como la evolución artística de su creador. Fernando Botero, entonces un adolescente de 17 años, intercambió esta acuarela por dos paquetes de cigarrillos en su Medellín natal. Este gesto, que hoy parece casi una anécdota de otro tiempo, revela no solo la precariedad económica del joven artista, sino también su temprana obsesión por capturar la figura humana con un estilo que años después lo llevaría a la fama mundial.
Según el catálogo de Bogotá Auctions, la pieza fue realizada en 1949, cuando Botero aún no había viajado a Europa ni descubierto las influencias del Renacimiento italiano y el muralismo mexicano que definirían su estilo.
“Es una de sus primeras acuarelas conocidas”, afirmó Charlotte Pieri, directora de la casa de subastas, en declaraciones a la revista Semana. La obra muestra a una figura femenina en actitud de oración, con un tratamiento volumétrico que ya insinúa el característico ‘boterismo’ de formas redondeadas.
“ Esta obra es un testimonio del genio temprano de Botero. A los 17 años ya tenía una sensibilidad única para el color y el volumen, aunque todavía no hubiera desarrollado por completo su estilo maduro.”
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La subasta, programada para el 21 de mayo en Bogotá, establece un precio base de 160 millones de pesos colombianos (aproximadamente 42 mil 100 dólares). Sin embargo, los expertos anticipan que el valor final podría superar ampliamente esa cifra, dado el contexto: Botero, fallecido en 2023 a los 91 años, es considerado uno de los artistas latinoamericanos más cotizados del mundo. En 2022, su obra ‘Los músicos’ se vendió por 2,3 millones de dólares en una subasta de Christie’s en Nueva York.
La casa subastadora ha detallado que la obra se conserva en buen estado, con ligeros signos de envejecimiento propios de su edad. Incluye un certificado de autenticidad emitido por la Fundación Botero, lo que garantiza su procedencia. [dato pendiente: se desconoce la identidad del actual propietario, quien habría adquirido la acuarela en el trueque original o en transacciones posteriores].
El trueque de ‘La Plegaria’ no es un caso aislado en la historia del arte. Grandes maestros como Vincent van Gogh o Salvador Dalí intercambiaron obras por alimentos o suministros básicos en sus primeros años. En el caso de Botero, este gesto refleja la realidad de un país donde, en la década de 1940, el arte era un lujo para pocos. “Botero siempre recordó aquel intercambio con humor, diciendo que al menos los cigarrillos le ayudaron a mantener la concentración mientras pintaba”, relató Pieri.
La subasta de ‘La Plegaria’ ocurre en un momento de renovado interés por la obra temprana de Botero. En 2024, el Museo Nacional de Colombia organizó una exposición titulada ‘Botero: los años de formación’, que reunió 45 obras de su primera etapa, muchas de ellas nunca antes vistas. “Estas piezas nos muestran al artista en su estado más puro, antes de que el éxito internacional lo convirtiera en un ícono”, explicó la curadora María Cecilia Botero (sin parentesco con el artista) en la inauguración de la muestra.
Para los coleccionistas, la acuarela representa una oportunidad única: poseer una obra que encapsula el origen de un mito. “No es solo una pintura, es una cápsula del tiempo que nos transporta a la juventud de un genio”, concluyó Pieri. El próximo 21 de mayo, el martillo de la subasta decidirá cuánto vale hoy aquel trueque de cigarrillos.
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