El lunes pasado, el Presidente de México, anunció que antes de que termine su mandato elaborará una iniciativa de reforma con la que buscará que desaparezcan organismos autónomos pues, consideró, “no sirven para nada”. En el mismo tema, como lo dije en anteriores entregas, nuestro Instituto Electoral de Coahuila (IEC), atraviesa hoy por una severa crisis operativa y de mala administración, que de no frenarse y corregirse, sin duda pondrá en riesgo la organización, el desarrollo y hasta la legalidad de la próxima elección coahuilense.
En la última sesión extraordinaria del pasado 4 de diciembre del Consejo General de ese instituto, convocada por su Presidente con la finalidad de lograr más recursos, algunos de los consejeros, como ya es costumbre, le descubrieron y reprocharon diversos actos que atentan contra el buen funcionamiento del organismo.
Esta vez, además de reclamarle su empecinamiento en contratar a un carísimo despacho jurídico externo, a pesar de tener un departamento legal propio, y que lo hiciera con un contrato ilegítimo, también le reclamaron el haberse atribuido una facultad absoluta en el manejo de los recursos de la institución, lo que es contrario a la norma aplicable.
Por si lo anterior fuera poco, en el proyecto de petición de más recursos, la solicitud se fundó en tres supuestos sucesos inesperados; el primero de ellos fue un pequeño incendio en el local en que se guardaban las boletas electorales, en el Comité Municipal de Monclova de este IEC, por el que, ahora dice, se gastaron siete millones de pesos en cubrir daños, situación por demás inverosímil, ya que en todo caso, habría sido más barato demoler y reconstruir el total del edificio.
También, en la enumeración de los gastos extraordinarios, se informó que apareció un gasto de 6 millones 924 mil pesos, generado por la cancelación de la urna electrónica. Lo anterior sin dejar de recordar que este gasto se generó por haber despedido injustificadamente al encargado de desarrollar ese proyecto, es decir que fue originado por un error voluntario; y el tercero de estos gastos supuestamente no contemplados se encuentra un pago a Morena por concepto de un millón 97 mil pesos, por un laudo laboral que se tenían pendiente por pagar desde el 2021, y que a pesar de eso, ahora resultó inesperado.
A quién le resulte excesiva mi aseveración de que la fatal administración que ahora se lleva en el IEC, pone en riesgo la organización, el desarrollo y la legalidad de nuestra próxima elección, en la que se renovaran los 38 ayuntamientos, déjeme decirle que precisamente el día en que se celebró esta tan desafortunada sesión, el mismo instituto debió instaurar los comités municipales electorales, según el calendario electoral aprobado, lo que no pudo hacer en consecuencia de que ya no hay dinero.
En resumen, las cosas no están nada bien en el Instituto Electoral de Coahuila, por causa del derroche y la mala administración de los recursos públicos que ahí se manejan; si no, cómo se explica que a pocos días de concluir el año sólo sepamos que ya no quedan nada de los 595 millones de pesos que los coahuilenses, que a petición de ellos les otorgamos. O será que lo mejor es que, como dice el presidente Andrés Manuel, estos institutos desaparezcan, ya que solo sirven para gastar dinero, y vaya que ahora el IEC está siendo su mejor ejemplo.
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