A ver, le invito a participar en un ejercicio: imaginar quién le dijo al presidente López Obrador, lo que a continuación citaré: “Señor Presidente, ya párele con las mañaneras. ¿Acaso no se da cuenta que hay un hartazgo nacional?; en México existimos pensadores que amamos este gran país y que rechazamos la enorme y perversa desigualdad social que existe a lo largo y ancho del territorio nacional”.
Y un poquito más: “Estoy plenamente convencida que es un exceso del presidente López Obrador con tantas mañaneras, es un abuso del poder presidencial obligar a los periodistas a que vayan todas las madrugadas a hacer preguntas a modo; el presidente López Obrador ya nos tiene a todos al borde de la irritación social”.
¿Ya sabe quién le manda semejante mensaje al Presidente? Y no, no se trata de uno de esos periodistas que él reduce a fifís, ni algún intelectual que añora los privilegios del antiguo régimen y mucho menos un conservador decidido a minar el esfuerzo de la 4T por transformar de raíz a este vapuleado país.
No, se trata nada menos que de Elena Poniatowska, una de las escritoras y cronistas más reconocidas en México y una mujer cercana a la lucha de Andrés Manuel López Obrador, que por añadidura es conocida y reconocida por medio mundo como una intelectual de izquierda de probada solvencia moral y talento.
Sí, Elenita le pide a López Obrador que ya no siga alimentando la polarización, que ya tiene al país al borde de la irritación social. A ver qué y cómo le hacen los inquisidores del GansOficio, los boots de la 4T, para desacreditar una voz tan sólida y crítica como la de Poniatowska.
Y finalmente lo dejo con una frase de Evita Perón: “El pueblo no necesita que su Gobierno se queje y culpe a su antecesor. Es votado para que mejore la situación, por eso fue elegido. Para quejarse ya está el pueblo”.
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