Coahuila
Hace 4 años
Desde hace más de 150 años, Saltillo se ha distinguido por ser un centro de educación con instituciones de gran prestigio, donde se prepararon los que serían después hombres de empresa, literatos, científicos, artistas, políticos, gobernantes, etcétera.
El llorado magnate regiomontano Eugenio Garza Sada, y muchos de sus contemporáneos, abrevaron conocimientos de uno de los colegios educativos con que contó y cuenta la ciudad.
Solo voy a citar tres de esas instituciones: el sesquicentenario Ateneo Fuente, fundado en 1867; el Colegio de San Juan, 1878, y la Benemérita Escuela Normal del Estado, 1894.
Solo el Colegio de San Juan ya no opera. Su primer registro fue de 47 alumnos, la mayoría saltillenses, pero había estudiantes de entidades como Chihuahua, Sonora, Sinaloa, Durango, Nuevo León, Zacatecas, Tamaulipas y San Luis Potosí. Sería larga la lista de egresados de esta institución, basta decir que ahí estudiaron personajes como Artemio de Valle Arizpe, nativo de este solar, que fue gran historiador y cronista de la Ciudad de México; los revolucionarios Vito y Miguel Alessio Robles; el maestro de empresarios Dámaso Rodríguez; los hermanos Miguel y José García Letona, así como el cómico Donato (Donato Gil), vecino del barrio Ojo de Agua. Y desde luego don Eugenio Garza Sada, empresario de Monterrey, asesinado por un comando guerrillero denominado Liga 26 de Septiembre.
Al servicio de la educación, 36 años estuvo el Colegio de San Juan, de 1878 a 1914, cuando los ideales de la Revolución y las presiones obligaron a los sacerdotes jesuitas a cerrar este recinto escolar de donde egresaron más de 2 mil alumnos.
Estos religiosos brindaban en lo docente lo equivalente a la actual secundaria y preparatoria: un plan de cinco años, que era el programa clásico con énfasis en las humanidades; el programa científico, pudiendo estar precedido de un programa preparatorio de un año, y un programa de clases accesorias. Fue seguramente la contraparte del Ateneo Fuente, lo que pudiera definirse como el equilibro de la educación saltillense.
Los jesuitas se vieron obligados a cerrar cuando las tropas revolucionarias tomaron sus instalaciones como una especie de cuartel general. Todavía en la década de los 50 del siglo pasado, el lugar era ocupado por el ejército; el Congreso del Estado sirvió de oficinas federales y de la temible Policía Judicial del Estado.
El edificio fue rescatado por el gobernador Eliseo Mendoza Berrueto, gente de nuestro tiempo, quien lo habilitó como ahora es el famoso Museo de las Aves de México, recinto único en su tipo, que preserva y mantiene en exhibición 73% del total de las especies de aves que existen en el país.
La exposición estuvo al principio compuesta por mil 548 ejemplares; con el paso del tiempo esta colección aumentó. Actualmente cuenta con más de 3 mil aves. Está ubicado en la calle Hidalgo, entre Escobedo y Praxedis Peña.
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