Negocios

Publicado el miércoles, 24 de diciembre del 2025 a las 04:22
Saltillo, Coah.- Con más de cuatro décadas de entrega, constancia y vocación de servicio, don Teodoro Salazar Mireles se prepara para cerrar un ciclo laboral que marcó no sólo su vida, sino también la historia cotidiana de El Mesón Principal, uno de los restaurantes más emblemáticos de la región, donde forjó su camino como mesero y a la vez el crecimiento e impulso para su familia.
Aunque le gustaba el trabajo, don Teo no era muy amante de los libros y, por recomendación de su padre, quien se desempeñaba como chef, pidió una oportunidad a don Braulio Cárdenas padre, quien le abrió las puertas como lavalozas.
Entonces, Teodoro tenía 16 años y toda una vida por delante. Encontró en el oficio de meserear no sólo una fuente de ingresos, sino una forma de vida basada en el trato cercano, la disciplina y el respeto al cliente, valores que lo distinguieron a lo largo de los años y que le ganaron el cariño de generaciones de comensales.
“
Cuando va un cliente, a tratarlo bien, como se merece… Yo ya no quería estudiar, don Braulio me dio la oportunidad, sólo tenía que cortarme el cabello, lo traía a los hombros”, compartió en entrevista para Despega con Chuchuy, de Tele Saltillo, donde aseguró que su comida favorita siempre ha sido el cabrito.
Inició como lavalozas y aunque no era muy bueno en las cuentas, al poco tiempo pidió irse de mesero. Desde entonces miles de clientes satisfechos han pasado por sus mesas, a la vez que ha sido parte de la evolución de este sector productivo en la región. “Al patrón no se le duerme, siempre estamos renovando, capacitando… ahora llega mucha gente de fuera”, dice.
Ahora, en el marco de sus 60 años de vida, de los cuales 45 han sido de arduo trabajo, don Teo se encuentra en la antesala de su jubilación, pero reconoce con gratitud la cercanía y el respaldo de sus patrones, quienes, asegura, siempre mostraron un trato humano y solidario, incluso en los momentos más difíciles.
Su historia es un reflejo de la de cientos de trabajadores que, con constancia y esfuerzo diario, han construido hogares, educado a sus hijos y dejado huella en el espacio donde laboran.

Así, estos son los últimos días de don Teo sirviendo mesas en el restaurante, para ahora dedicarse por entero a su esposa, sus 5 hijas y sus 13 nietos.
Braulio Cárdenas, director general de El Mesón Principal y líder de un equipo de más de 90 colaboradores, reconoció el desempeño de don Teo. “Es bien entrón, nunca se echó para atrás, nunca le decía que no a la chamba, siempre estaba cuando se requería… son ejemplos que permean hacia todos los que trabajamos en esta familia de El Principal; es algo digno de reconocerse y aplaudirse”, apuntó.
La jubilación marca un nuevo comienzo para Don Teo, pero su legado permanecerá en cada mesa atendida con esmero y en cada recuerdo compartido entre clientes y compañeros.

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