Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Arrestan a joven por poseer dos ‘cigarrillos’ en Eagle Pass ¡Saca la cobija! Se esperan ocho frentes fríos y heladas en noviembre Sujeto atemorizaba con un cuchillo en vía pública en Eagle Pass Mariana Ochoa no ha recibido ni un peso por ganar LCDLF México; destapa el polémico motivo Detienen en Eagle Pass a hombre buscado en Fort Worth

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Nacional

Una buena respuesta a una mala pregunta

Por Jorge Castañeda

Hace 5 años

Hay tiempo para definir una postura ante la revocación de mandato que tendrá lugar en marzo del año entrante, si López Obrador se empecina en ella. Asimismo, sobra tiempo para pronunciarse sobre las otras dos citas electorales del futuro: el Edomex en 2023 y la Presidencia en 2024. Pero falta poco para la falsa consulta sobre los expresidentes/no expresidentes, que se celebrará el 1 de agosto. Va entonces una definición más, que se suma a las de muchos colegas.

La pregunta es absurda, como se supo desde que la definió la Suprema Corte en general, y su presidente en particular. No significa absolutamente nada. No se refiere a los expresidentes, como pretende López Obrador, queriendo engañar otra vez a la gente; no fija un plazo, atrás o hacia adelante; no explica que quiere decir “investigar”; en una palabra, es una tomadera de pelo, una más, del Gobierno y de sus aliados en la SCJN.

Ahora bien, a pesar de todo esto, podría convenir participar en la consulta, si hacerlo entrañara algún beneficio político para quienes nos oponemos a este Gobierno. Si existiera un criterio o rasero robusto y factible, que de alcanzarse implicará una derrota del régimen, podría resultar útil pronunciarse por un sí o un no. Los méritos intrínsecos no bastan: quienes hemos sido partidarios desde hace décadas de la creación de comisiones de la verdad para investigar y castigar violaciones a los derechos humanos o actos de corrupción, sabemos bien que esta consulta es un triste arremedo de instrumentos serios en otros países. Es una mexicanada, pues. Pero la conveniencia política podría constituir un factor para definirse a favor de una respuesta afirmativa o negativa a la pregunta aberrante que se nos hace.

No es el caso. Es obvio que en un país como el nuestro -y en muchos otros también- la gente que participe estará a favor de cualquier juicio o investigación de los expresidentes, aunque ni siquiera se mencionen en el texto. Se necesitan electorados más sofisticados -como el chileno, el colombiano, tal vez el brasileño- para brindarle un espacio de reconocimiento a exmandatarios por el mero hecho de serlo. Resulta evidente que el “sí” obtendrá una mayoría aplastante de votos. Pero no es evidente que sea tan fácil burlarse del 40% de los mexicanos inscritos en el padrón electoral necesarios para la consulta sea vinculante y aprobada.

López Obrador proclamará una victoria y el cumplimiento de un compromiso cualquiera que sea el resultado. Pero el peor resultado posible para él consiste en la participación del menor número de mexicanos posible. El desaire, el desprecio, el vacío, constituirán el desenlace menos malo -no hay una bueno ante este insulto a la inteligencia- para la oposición, los críticos o incluso los “progres” de la Condesa. Ojalá vote el menor número de mexicanos posible; ojalá se hable de esto lo menos posible; ojalá los medios le den la menor difusión posible a la consulta y a la pregunta. En una palabra, ojalá que nadie pele a este Gobierno embustero.

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 10 horas

Circo en Reforma

Hace 10 horas

El negocio detrás de los altares

Hace 10 horas

La ‘santa’ solución de la Presidenta