Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Patrick Stewart e Ian McKellen: El ‘bromance’ que conquistó Hollywood España busca respuestas sobre segunda grave tragedia ferroviaria de este 2026 Exfiscal Guillermo Zuany, coacusado por operativo con la CIA en Chihuahua, frena orden de captura Muere vocalista de El Bronco y su Banda tras incendio en fábrica de solventes Madre asegura que su hijo perdió un riñón tras golpiza afuera de una escuela en Tamaulipas

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Nacional

Una docena de…

Por Guadalupe Loaeza

Hace 3 años

El sábado, como cada año, me atragantaré con las 12 uvas. De todas las veces en que he incurrido en esta vieja costumbre, solamente se me ha cumplido una vez, en 1984: mi deseo fue que el libro que estaba en proceso fuera un éxito, Las niñas bien, y ocupó durante varias semanas el primer lugar de ventas. A veces sí funciona pedir buenos deseos. En esta ocasión serán propósitos y no deseos. ¿Por qué? Porque los propósitos está en mis manos cumplirlos.

Primer propósito: procurar no hablar de López Obrador, bajo ninguna circunstancia, a menos que diga o haga alguna barbaridad, como en la que se refirió a nuestro periódico como culpable de la “¡falta de médicos!”. Ya no sabe a quién echarle la culpa de su ineptitud evidente ante todo el mundo. A ver si logro cumplir este dificilísimo propósito.

Segundo: cumpliré al pie de la letra todas las indicaciones médicas para controlar la enfermedad que me aqueja. Por lo mismo no me deprimiré, ni me quejaré, y menos, me enojaré. Tomaré la vida con filosofía. Procuraré conservar mi habitual sentido del humor, gracias a las ocurrencias del señor Presidente.

Tercero: en el 2023 comeré más sano que en el 2022: menos grasa, más verduras, menos carne, menos azúcares y, muy a mi pesar, casi nada de chocolates. Tomaré más agua y comeré más fruta. A ver si logro caminar varias vueltas a la manzana, así corra el riesgo de caerme en una coladera abierta.

Cuarto: el año que viene, he decidido, por fin, utilizar un aparato para mejorar mi audición, porque a estas alturas ya no oigo a los pajaritos, a mi marido, a mi celular y menos la alarma sísmica. Por desgracia, tengo que poner el volumen de la tele muy alto y esto perturba a Enrique, de allí nuestros pleitos, porque, según él, oye muy bien y me tiene que repetir varias veces las cosas. Por ejemplo, el otro día me dijo que AMLO era muy impertinente y yo escuché que era muy inteligente. Y yo exclamé: “¿¿¿¿Quéeeee????”. Y él volvió a decir, sílaba por sílaba: “impertinente”. Y escuché: “valiente”. “Valiente para quéee, para culpabilizar de todo a la prensa”. Se enojó y se metió a su estudio.

Quinto: menos series en la tele y más libros. Empecé a leer el primer tomo de: En busca del tiempo perdido y me está gustando muchísimo. Al menos para eso no necesito ayuda para la audición. Mientras lo leo por las noches antes de dormir, imagino que Marcel Proust me lee su obra cumbre.

Sexto: no gastar, no consumir, no comprar, no tirar el dinero a lo tonto y no comprar en línea. Cuidar más mis finanzas. Ahorrar, ahorrar, ahorrar. No gastar en restaurantes, no comprar en exceso en el súper y no endeudarme. No gastar en el salón de belleza y arreglarse una misma. Como decía mi hermana Antonia, “antes me arreglaba para agradar y ahora lo hago, para no desgradar”.

Séptimo: cultivar la amistad, especialmente las viejas amistades. No abandonar a los amigos y amigas. Estar más al pendiente de los familiares, especialmente de los que viven solos y ya son adultos mayores. Estar más al pendiente de los nietos, aunque nunca contesten.

Octavo: no depender tanto del celular y menos en presencia de los otros. No utilizarlo mientras se camina, se baja las escaleras o se maneja. Cuidado, verificar que esté apagado, para que no oiga el interlocutor las críticas que hace una después de la llamada. Cuidado con los whats, con fotografías cursis o comentarios hirientes. No hacerle caso a los bots, especialmente, los muy groseros.

Noveno: inscribir al servicio doméstico en el IMSS. Informarse cómo hacerlo debidamente.

Décimo: tener más sentido ciudadano. Informarse. Leer el periódico. Promover juntas de vecinos para mejorar las condiciones de la zona donde una vive. Crear redes ciudadanas. Ver más por las mujeres víctimas de violencia familiar.

Décimo primero: no pelearse. No discutir. No ser necia. Ser tolerante. Perdonar. No ufanarse de cosas vanas. No ser racista, ni clasista. No ser grosera, ni altanera, ni mucho menos, peleonera.

Décimo segundo: no dejar de indignarse, sobre todo con quienes detentan el poder. Protestar, protestar y protestar. Decir NO al abuso del poder, a las mentiras presidenciales y de sus seguidores. El año que viene es un año definitivo, estar al pendiente de las noticias. Decir NO a las mañaneras. Decir NO a la desaparición del INE y decir NO a la permanencia de Morena en el poder.

¡Feliz Año Nuevo!

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 11 horas

Circo en Reforma

Hace 11 horas

El negocio detrás de los altares

Hace 11 horas

La ‘santa’ solución de la Presidenta