Seguridad
Por
Luis Reyes
Publicado el domingo, 3 de mayo del 2015 a las 14:00
Saltillo, Coah.- Luego de laborar como ayudante de albañil, un monclovense cambió su libertad por el encierro al aventurarse a asaltar una tienda de conveniencia, “hazaña” que terminó de la peor manera pues jamás imaginó que sería detenido por la Policía.
Desde el área educativa del Penal de Saltillo, Álvaro Jaime Hernández, de 24 años, comparte los hechos que lo llevaron a prisión.
Acompañado por otras dos personas, cuenta ye se le hizo fácil atracar un súper ubicado en la Capital del Acero.
Señala que ya les había dado vuelta a la cabeza esa idea de conseguir dinero fácil, pero no fue sino hasta ese día que se embriagaron cuando el alcohol les quitó los miedos.
Armados de valor y confiados en que todo saldría bien irrumpieron en el local ante la sorpresa de los encargados y clientes que ahí se encontraban.
Recuerda que alcanzaron a tomar algunas bebidas que colocaron en unas bolsas que llevaban, además de 850 pesos en efectivo, pero no tuvieron oportunidad de escapar porque fueron detenidos por uniformados que pasaban por el lugar.
Al verse copados y perdidos, los jóvenes optaron por entregarse sin oponer resistencia.
Los tres detenidos fueron remitidos a las celdas de la comandancia municipal y luego quedaron a disposición del agente del Ministerio Público, quien después los consignó a prisión.
Álvaro señala que poco tiempo después fueron absueltos, y tras un tiempo las autoridades generaron una orden de reaprehensión, aunque sólo contra él, quien tuvo que responder por las faltas de los demás.
Como en Monclova sólo hay un Cereso para reos del orden federal, Álvaro fue reubicado al Penal de Saltillo, donde lleva interno ocho meses; fue sentenciado a tres años siete meses de cárcel por el delito de robo agravado.
El interno admite los hechos y detalla que es la primera vez que cae a un Penal.
Con cierto rencor, el reo dice que esta “bronca” la tendrá que enfrentar solo.
Detalla que ninguno de los tres era el líder, y como justificándose señala que el asalto fue sin violencia y que no había cámaras que hayan registrado los hechos que hoy lo mantienen en el encierro. Además, resalta que no alcanzaron a llevarse nada, que todo se quedó adentro.
“Sí se hace difícil estar encerrado, pero ya qué, hay que atorarle porque ya estamos aquí. Es difícil para mis hijos, porque ¿quién los mantiene?, la ‘morra’ con la qué estaba está trabajando y es la que los está sacando adelante”, detalla.
En ocasiones recibe la visita de su familia, sus hermanos y padres, de su pareja no porque la mujer con la que estaba “juntado” lo dejó, pero mantiene comunicación con ella por sus hijos.
Ahora está arrepentido y cuenta los días que faltan para irse; cuando recupere su libertad dice que sacará adelante a sus hijos.
Ahora ocupa sus días en el Penal con trabajo, estudios y algo de deporte, que son los requisitos de su readaptación; extraña la ciudad de Monclova, “pero qué se le va a hacer”.
De 7 de la mañana a 3 de la tarde se ocupa en ayudar en la cocina, él es el cortador de todo lo que se vaya a cocinar.
Vestido con el uniforme blanco de la cocina y unas botas de carnicero se queja del calor que siente y se rasca una pierna.
Otra de las actividades que hace es que se pone a correr un rato para relajarse y mantenerse en forma.
Como consejo a los jóvenes señala que se cuiden de andar con malas compañías si no quieren acabar como él, agobiado por las rejas y los altos muros de la prisión.
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