Coahuila

Publicado el domingo, 15 de agosto del 2021 a las 05:00
Saltillo.- Con gran cariño y añoranza es como Hugo Stiglitz recuerda a Ramón Bravo, distinguido periodista, escritor y oceanógrafo nigropetense, con el que fraguó una muy cercana amistad que los llevó a colaborar en numerosos proyectos de cine y televisión.
En entrevista con el periodista Ramón Carrillo, de Grupo Zócalo, el primer actor recordó algunos títulos fílmicos que realizó de la mano del coahuilense ganador del Premio Nacional de Periodismo en 1979, entre los que destaca la popular cinta Tintorera (basada en la novela homónima de Bravo), Bermudas: Cueva de Tiburones, Ciclón y Keiko en Peligro.
Stiglitz precisó que su relación con Bravo inició porque ambos amaban el buceo, disciplina que los dos aprendieron con los hermanos Arnold en Acapulco y con “el maestro de todos”, un buzo de Zihuatanejo llamado Oliverio.
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Ramón y yo nos casamos con dos hermanas gemelas austriacas, entonces nuestra relación se hace mucho más estrecha siendo cuñados. Nos hicimos muy amigos, hicimos muchos viajes juntos en aquel Isla Mujeres que estaba empezando; todavía no tenía mucho desarrollo turístico. Encontró su cueva para vivir. Isla Mujeres adopta a Ramón y Ramón adopta a Isla”, relata Stiglitz, quien califica al nativo de Piedras Negras como “un gran periodista y un gran escritor. Le encantaba escribir con la gran experiencia que tenía como editor de (el periódico) El Universal.

El primer trabajo que hicieron en mancuerna fue la serie televisiva Reino Submarino para el canal 5, según cuenta el actor de La Noche de los Mil Gatos y Robinson Crusoe.
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Eran capítulos de 45 minutos, todo basado en la experiencia de Ramón en toda la República Mexicana, en todas las costas de Baja California, Guerrero, Michoacán, Nayarit y en el mar de Cortés. Hubo muchos documentales de Ramón con los tiburones martillo, después se va a trabajar con las orcas, las ballenas. Yo lo acompañé a muchas expediciones dentro del Caribe mexicano”, evoca. “Después con el tiempo Ramón me decía: ‘oye, Hugo, vamos a hacer mis novelas en cine, te salen buenas, te quedan muy bien los personajes que yo escribí como el personaje de Tintorera”.
Este proyecto, coproducción de México e Inglaterra que vio la luz en 1977, se concretó gracias a la relación con el productor sudafricano Gerald Green de la compañía Hemdale, y Rodolfo Echeverría, entonces director del Banco Cinematográfico.
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Invitamos a Andrés (García) como actor y entre todos hacemos una película muy padre, porque los ingleses traen a todas las muchachas, los músicos y ciertos elementos que necesitaban para la coproducción. Todos los hombres eran actores mexicanos que eran bilingües y la hacemos en Isla Mujeres.
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Una pandilla submarina de buzos, amigos, isleños, un grupo muy eficiente y preparado en el buceo, en la estrategia para la cacería de los tiburones. Fueron seis meses de preparación y dos de filmación”, precisa.
Stiglitz asegura que anécdotas que haya vivido junto al oceanógrafo y comunicador nigropetense hay muchas como “cuando lo mordió en un brazo el tiburón por andar de confiado”. Asimismo, el histrión recordó “lo enamorado que era” y los viajes que hicieron juntos.
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Era muy divertido Ramón y era muy valiente. Pasábamos horas platicando. A él después de bucear cuando no había trabajo le gustaban las cubitas. Después cuando construyó su casa en Isla Mujeres, vivíamos en el mismo lugar. Logramos una amistad muy sincera y de muchos años”, aseguró el primer actor.
Después de Tintorera, con el mismo equipo de buceo y con el mismo crew, Stiglitz y Bravo hicieron un filme sobre El Triángulo de las Bermudas, que rodaron entre isla Mujeres y Cozumel, y más adelante se unieron a productores italianos y franceses para otras películas entrada la década de los 80.
Finalmente, Stiglitz destacó el perfil ambientalista del coahuilense con quien trabajó en numerosos documentales sobre la fauna y la flora del mundo submarino del Caribe mexicano.
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Una cosa muy padre de Ramón era que invitaba a todos los jóvenes estudiantes de Isla Mujeres a recoger la basura con las caretas de buceo en el fondo de la playa y en la playa. Era muy propositivo, muy entrón, simpático y súper profesional. Era un tipazo Ramón. Le encantaban las mujeres, los tiburones y la buceada”, recordó. “Es un mexicano ejemplar, una persona de la que hay que seguir los consejos que nos dejó”, puntualizó.
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