Arte

Publicado el miércoles, 31 de marzo del 2021 a las 13:01
Monterrey, Nl.- “La situación del museo es precaria”, dice Luis López, director del Museo del Acero Horno3, orgullo del patrimonio industrial regio que sufre las duras consecuencias económicas por las restricciones, a poco más de un año de la pandemia por Covid-19.
Este gigante de acero, Monumento Artístico Nacional que diariamente llenaban turistas y visitas escolares, es hoy un lugar prácticamente vacío debido a la caída precipitada en sus fuentes de ingresos.
Las oficinas administrativas están solas. Su personal, unas 40 personas, se ha movido casi por completo al trabajo en casa y, apenas desde hace dos semanas, los visitantes sólo pueden ingresar a una parte al aire libre del inmueble.
A diferencia de otros espacios culturales en la Ciudad, la taquilla del Horno3 no ha podido reabrir por completo debido al constante cambio de señales por parte de las autoridades de Salud, lo que impide planear y organizar los pocos recursos con los que se cuenta, dice Luis López, director general del Museo.
“No hemos abierto el Museo, ni pensamos abrirlo todavía, porque es lo mismo, le hablo a todo el personal, prendemos el aire acondicionado, traemos a todo el mundo, al personal de limpieza, pero ¿qué pasa si te dicen quecierres de nuevo?”, señala López.
“Es una incertidumbre absoluta, ése es el problema, es muy difícil tomar decisiones”.
Tampoco ha podido reiniciar su servicio el restaurante El Lingote que, junto con la renta de espacios para eventos sociales, representa la fuente de ingresos más fuerte para el museo, un 75 por ciento.
Unos 40 trabajadores, entre meseros, cocineros y lavaplatos contratados por outsourcing, se quedaron sin empleo desde el año pasado. Sólo algunos han logrado reactivarse por su cuenta con pequeños negocios de comida, a la espera de cuando el museo les llame para reabrir.
FORMAS DE AYUDAR
El Horno3, un lugar con vocación histórica y científica para regios y visitantes, comienza a levantarse poco a poco.
Los eventos sociales, que mucha gente busca celebrar atraída por la atmósfera industrial del sitio, son los que ya se pueden realizar bajo los lineamientos de Salud. Este mes tuvieron los primeros dos. Antes de la pandemia llegaban a organizar casi 100 al año.
Para los visitantes sólo se ha reactivado el Paseo de la Cima, un recorrido histórico por las afueras del inmueble hasta llegar al mirador.
En un elevador panorámico, los visitantes suben la misma pendiente por donde era transportada la materia prima cuando el Horno Alto estaba en funciones.
El atractivo consiste en explorar este vestigio industrial del siglo 20 y contemplar el paisaje de la Ciudad.
Martha Piñeyro, jefa de atención al visitante, invita a la comunidad a realizar el paseo en estos días de vacaciones en que el Parque Fundidora estará abierto. La entrada cuesta 100 pesos.
“Hacemos ver a los visitantes que su boleto nos ayuda a una misión más grande, que es que estamos ansiosos de poder reactivar todo”, dice Piñeyro.
Y es que, a la espera de reabrir al interior está todo un centro interactivo de ciencia y tecnología que a través de diferentes experiencias promueve la educación científica, ambiental y tecnológica entre niños y jóvenes.
Están también el Show del Horno, que recrea la época de operación de la antigua Fundidora, módulos interactivos y un laboratorio de innovación donde la comunidad puede realizar experimentos.
Otra forma de ayudar es a través de donativos. El año pasado lograron sobrevivir con los apoyos de algunas empresas y una campaña en la plataforma Donadora.
Algunos de estos ingresos fueron para pagar los sueldos en los primeros meses y para mantener, virtualmente, las capacitaciones a maestros de escuelas públicas.
Como asociación civil sin fines de lucro, el Museo del Acero tenía 13 años siendo autosuficiente, hasta que llegó la pandemia.
El bajón de ingresos económicos agravó una extensa deuda acumulada y ha dificultado la obligación de cumplir con gastos que López llama “ineludibles”, como los impuestos, además de los sueldos de los empleados, que se redujeron a cero o a 50 por ciento en algunos casos. Sólo se mantuvieron sus prestaciones, como el Seguro Social.
“Este año otras empresas volvieron a apoyar un poquito, es para los gastos ineludibles porque, si no, tendríamos que cerrar el museo”, alerta el director.
Andrea Amado, coordina la atención a quienes llegan al Paseo de la Cima. Su salario ha sido recortado desde el año pasado.
“Estuvimos un tiempo sin el sueldo. Ahorita ya recibimos una parte. Muchos compañeros optaron por buscar otro trabajo o buscar otras maneras de sustentarse”, cuenta la licenciada en relaciones internacionales con enfoque en turismo.
“Si estamos aquí es porque realmente confiamos en que esto se pueda reactivar próximamente y queremos que suceda, no quisiéramos que Horno 3 desapareciera. Creo que todos estamos esforzándonos con lo que podemos para que siga vivo”.
Échale la mano
-Visita el Paseo de la Cima.
Entrada, 100 pesos.
– Abierto de martes a domingo de 12:00 a 19:30 horas.
– Organiza un evento en el Horno3.
– Dona: Cuenta en Banorte a nombre de Museo del Acero AC.
Cuenta: 0431809285 CLABE 072580004318092856
– No hay teléfonos.
Para cualquier información sobre servicios abiertos o donativos, en el WhatsApp: 813-158-6555
Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en Arte
Hace 12 horas
Hace 12 horas
Hace 12 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias
Hace 2 dias