Si mal no recuerdo, fue durante las administraciones de los exgobernadores Rogelio Montemayor Seguy, y Enrique Martínez y Martínez, cuando grupos representantes de la iniciativa privada en la Región Surestes de Coahuila, comenzaban a colocar en la agenda mediática la necesidad de infraestructura de comunicación terrestre, entre el llamado Valle Derramadero y las zonas industriales de Saltillo y Ramos Arizpe.
La propuesta de un tren suburbano ha sido la opción más viable, aunque costosa, para especialistas que aseguran que es la única oportunidad que tiene la región para reducir los accidentes fatales que son el común hacia el entronque con el Valle Derramadero.
En el Plan Parcial de Desarrollo Industrial “La Angostura” 2008-220 se decía de la necesidad de impulsar un sistema de transporte colectivo, rápido, de bajo costo y permanente, con el propósito de disminuir los traslados individuales y constantes, para favorecer la movilidad masiva y de personal, en las plantas instaladas al sur de Saltillo.
La visión de las autoridades locales ha permitido regular el crecimiento industrial y de servicios en dicha zona, sin embargo, la vialidad es un tema difícil de resolver porque por más que se hable de la construcción o la inversión de un tren suburbano, se ve lejana la solución que demandan usuarios del tramo que comunica a Saltillo, rumbo al vecino estado de Zacatecas.
En una nota publicada por un medio de circulación nacional, se dijo que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) busca la construcción del tren de pasajeros Derramadero-Ramos Arizpe, para lo cual la dependencia federal solicitó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) 36.1 millones de pesos, para realizar seis estudios previos a la inversión ligada con el proyecto de Tren Suburbano “Coahuilteca”.
La obra, si es que se cristaliza como se explica en la nota periodística, implica estudios de factibilidad en una extensión de 54 kilómetros de Derramadero a Ramos Arizpe.
Según se dijo, la SCT aprovechará la ruta paralela a las vías concesionadas a Kansas City Southern de México (KCSM). Inicialmente el tren suburbano movilizaría a casi 150 mil pasajeros.
Aunque poco o nada se sabe de los detalles del proyecto, esperemos que no sea una propuesta política o electoral, que se aplace o posponga hasta dentro de tres años cuando transcurran las elecciones
federales.
No le apuesten a lo político, porque un tren suburbano es una obra que requiere y que le urge a la región. Y más allá del crecimiento y la demanda de traslados y de movilidad, una inversión de este tipo ayudaría a disminuir los accidentes trágicos y los congestionamientos rumbo al Valle Derramadero.
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