Hasta el día de ayer, en Coahuila se contabilizaban 2 mil 681 casos activos de Covid-19. Según la información vertida en el Reporte del Plan Estatal de Prevención y Control Covid-19, se menciona que a la fecha en Coahuila se han registrado un total de 78 mil 434 casos de contagio, en los que se incluyen 6 mil 617 muertes por dicha causa. Cabe mencionar que la capital del Estado se encuentra en el primer lugar de contagios, lo que nos debe llevar a intuir que los saltillenses hemos sido los más ineficientes en cuanto a los cuidados de propagación del mortal virus.
De seguir así, con este implacable aumento de infectados, por causa de la relajación en los cuidados por parte de los ciudadanos, muy probablemente el estado de Coahuila en próximos días sufrirá una crisis operativa y económica que le incapacitará para hacer frente a la tercera ola de Covid-19. “El Estado no podría de nueva cuenta rehabilitar el número de camas Covid que se tuvo en el mes de diciembre, que eran mil 474 camas; el reconvertir de nueva cuenta, implica un gasto que el Estado ya no tiene el recurso”, dijo en días pasados el gobernador Miguel Riquelme Solís.
“No vamos a poder costear los niveles de diciembre, el pico que tuvimos con la pandemia; estamos rehabilitando pero con más calma los hospitales móviles para un dado caso que se requiera, pero la verdad es contratar personal de nuevo, es un gasto que el Estado no tiene y creo que debemos evitar”, terminó diciendo el Gobernador coahuilense.
Sin duda, esta inacabable pandemia ha puesto en peligro a dos principales aspectos de cualquier estado: su población y su economía. Lo anterior con independencia de ideologías, partidos políticos o estrategias geopolíticas, a pesar de lo anterior y por desgracia, la búsqueda de la solución a este flagelo pareciera no ser de interés común de todos los implicados. Y lo digo porque la ciudadanía parece resistirse a guardar los protocolos sanitarios que indudablemente buscan su misma seguridad y protección.
En el mismo discurso mencionado, el Mandatario estatal hizo un llamado desesperado a la ciudadanía a extremar precauciones y guardar el distanciamiento social a fin de reducir el alza en contagios que se ha registrado en Coahuila desde hace tres semanas, llamado al cual seguramente pocos harán caso, ya que la realidad nos dice que es la misma ciudadanía la que no quiere entender que, aunque un país o un estado priorice la lucha contra el SARS-CoV-2, no servirá de nada si el ciudadano no hace lo mismo.
Por desgracia, la relajación en los cuidados por parte de los ciudadanos se empieza a fundar en la equivocada seguridad que se tiene en las vacunas inventadas para esta pandemia, las cuales a diferencia de lo que muchos piensan, hasta hoy, aun no se le puede reconocer como una terapia efectiva contra el Covid-19, ya que aún no nos pueden proteger eficazmente y para siempre del virus, y ni siquiera sabemos cuántas dosis se nos deben ministrar para alcanzar inmunidad.
Así pues, las redes sociales han logrado confundir a las personas al punto de que olvidan que si bien es cierto las vacunas salvan vidas, más cierto es que, nada ha contribuido más al aumento de la tasa de supervivencia de la humanidad que las propias conductas prudentes y de cuidado que las mismas poblaciones se han impuesto.
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