Un paradigma ya plantado en la civilización occidental, es indudablemente, la supremacía de la inteligencia artificial desarrollada por la industria cibernética mundial.
Ciegamente se aceptan, como verdad absoluta, alcances y hasta capacidades del uso.
Con toda la negra intención, han “filtrado” información relacionada con los riesgos de esa tecnología, la capacidad, hasta de provocar guerras, o hackear cuentas, en cualquier parte del mundo, claro, eso resucita el concepto creado desde antes de los judíos de Satanás o el diablo.
En este caso, es un diablo que tiene dueño, imagine usted, que una inteligencia artificial propiedad o localizada en Israel. Estado Unidos o Francia, provoca que se lance un proyectil nuclear contra Irán, y que Estados unidos o Israel o Francia, declaren que la inteligencia actuó sola, fue una decisión de la maquina o el maldito destino.
¿deberíamos creerlo?
O que una inteligencia artificial ubicada en esos u otros países, hackeara fondos de inversión internacionales y vaciara los fondos de pensiones de diferentes naciones, o las medianas o pequeñas fortunas de muchas familias, ¿incluidos políticos de países latinoamericanos?
Conociendo al mundo actual, nadie cree posible que eso suceda, en la esfera de Trump o similares.
Si la inteligencia artificial se publica como una copia de la inteligencia de la civilización humana, cualquiera esperaría que se incluyan valores en la mezcla, el concepto de correcto o incorrecto, bien o mal, origen legítimo de la posesión, respeto a vidas y existencias, y la prosperidad individual y colectiva.
Si se publican ya los riesgos de guerra o hurtos, eso solo indica la naturaleza de quienes son ya poseedores de esos entes.
ATL del desierto
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