Primero, va un microcuento: “la hormiga, por odio a la cucaracha, votó por el insecticida. Murieron todos, hasta el grillo que se abstuvo”. Es solo un microcuento, pero con un mensaje poderoso y certero: que el resentimiento por los agravios del pasado, o que el malestar por el actual orden de las cosas no nos nuble el pensamiento y nos haga cometer errores, de esos que nacen del encono y que al final del día resulta que pagamos, y muy caro todos.
Ahora, una invitación: tiene una cita con las urnas este domingo; piense en usted, en su familia, en su entorno cercano. La rispidez del momento político-electoral pasará y eventualmente la retórica polarizante, también habrá de pasar. Usted, en el fondo, nada gana con embarcarse en buques de guerra con propósitos y destino incierto.
Los personajes con los que toma rostro el poder van y vienen, así como las promesas y los amagos, de unos o de otros. Pero usted seguirá en su lucha, en su entorno, haciendo el mejor esfuerzo, todo lo posible por salir adelante cada día, independientemente de cómo y qué se pelean en la cúpula
gobernante.
Vamos a serenarnos. Ni los “chairos” ni los “fifís” son nuestros enemigos, esas son construcciones artificiales. La batalla imaginaria entre conservadores y liberales corresponde a quienes gustan de arremeter contra molinos de viento, pero nada tienen que ver con su realidad, con su entorno cercano.
Realmente ni usted ni yo tenemos vela en esos entierros. Nada vale el que se envuelva en una bandera partidista ni que construya ídolos a los que rinda pleitesía, ni mucho menos mandar su inteligencia de vacaciones para creer ciegamente todo lo que algunos dicen.
No se equivoque. Hay que serenarnos y luchar todos los días por nuestro bienestar y el de nuestros seres queridos. Y con eso en mente, este domingo vea por usted y no compre pleitos en los que finalmente participaría como mero peón.
Vote, pero hágalo sereno, tranquilo, sin enconos, en forma razonada, por la que considere la mejor opción, y, especialmente, hágalo sin endosar en nadie la esperanza de un mejor futuro, ese que solo usted puede y debe construir, para lo que al final del día es lo único que importa: usted y su familia
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